CHICAGO NOCTURNO (agosto para soja, aceite, harina; septiembre para maíz y trigo, en progreso):
SUBEN US$ 2,02 la SOJA, US$ 3,53 la HARINA, US$ 1,08 el MAÍZ, US$ 1,01 el TRIGO Chicago y US$ 0,55 el TRIGO Kansas
BAJA US$ 7,94 el ACEITE
SOJA
La última rueda hábil de la semana en EE.UU. muestra a la soja con valores en alza en el segmento nocturno de Chicago, donde los fondos se mantienen del lado comprador del mercado, en la espera de alguna confirmación de los rumores que dan cuenta de un interés de la demanda china en asegurarse soja estadounidense 2026/2027 para despachos en el último trimestre del año. En cuanto a la evolución de clima, en plena etapa de floración de los cultivos, entre hoy y mañana las lluvias se concentran sobre el Norte y sobre el Oeste del cinturón sojero/maicero, mientras que el Este de esa zona núcleo verá un escaso aporte de humedad durante los próximos siete días.
MAÍZ
El maíz prolonga su repunte en Chicago gracias a las compras de ocasión que vienen haciendo los inversores desde el martes, cuando el USDA mantuvo sin cambios su previsión sobre el área cubierta con el forrajero en Estados Unidos. El límite a las mejoras podrían ponerlo las lluvias que caen sobre el Centro-Norte de las Grandes Planicies y sobre el Norte y el Oeste del Medio Oeste, que mejorarán el balance hídrico para los suelos y para cultivos que están en la etapa clave de la polinización. El petróleo en torno de los 67 dólares por barril también influye en modo bajista, luego de que pocas semanas atrás superara los 100 dólares.
TRIGO
Con leves subas opera el trigo en las plazas estadounidenses, donde persiste la influencia de los informes que el USDA publicó el martes, con recortes en las estimaciones de área sembrada y de superficie que llegará a la cosecha, y con un relevamiento de las existencias inferior al previsto por los operadores, datos que podrían poner a la campaña 2026/2027 de EE.UU. del lado de la escasez. El límite a las mejoras lo pueden poner en el resto del día las lluvias generosas que caerían hoy sobre Dakota del Norte, el principal Estado productor de trigo de primavera.
INDICADORES
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Petróleo WTI US$ 67,40 -1,75% |
Índice Dólar -0,35% |
Euro/Dólar +0,32% |
Dow J. Futuros +0,17% |
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Nikkei -2,33% |
EURO Stoxx 50 +0,55% |
DAX (Alemania) +0,81% |
FTSE (Inglaterra) +0,45% |
Granar Research
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La liquidación de divisas por parte de los exportadores de granos y derivados creció un 12% mensual en junio hasta los US$ 3.007 millones, aunque en la comparación interanual y en el acumulado del primer semestre los resultados son negativos.
A pesar de la mejora respecto a mayo, la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) indicó que en comparación a junio del año pasado se registró una caída del 18% y que esto derivó en que os primeros seis meses del año cierren con una contracción interanual del 13% hasta los US$ 13.378 millones.
Según explicó el presidente a Clarín Rural el presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, la baja en el monto ingresado en el período mencionado son consecuencia de "diferencias con los precios internacionales de los granos y por el programa excepcional de divisas de septiembre y octubre del año pasado (eliminación temporaria de retenciones)".
Idígoras explicó esta medida tomada por el Gobierno nacional generó "impactos a la baja en la acumulación de divisas en los meses posteriores, particularmente en el primer cuatrimestre de este año", lo que refleja tamaña caída. Cabe recordar que, en ese momento, los exportadores adelantaron divisas por US$ 7.000 millones.
Pero más allá de esta caída, Idígoras ve un flujo de divisas que se ubicará dentro de los parámetros históricos: "la comercialización de trigo, girasol y maíz ha sido firme, mientras que el inicio de la cosecha de soja está ratificando que vamos a tener un año estable y bastante estandarizado en cuanto a ingreso anualizado de divisas en todos los meses".
La ola polar que afecta a gran parte del territorio nacional continuará durante los próximos siete días, con bajas temperaturas y heladas generalizadas en buena parte del área agrícola.
Según indicó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) en su informe de perspectivas agroclimáticas, entre el 2 y el 8 de julio "arribarán, con vigor, los vientos polares, extendiéndose sobre la mayor parte del área agrícola, alcanzando su extremo norte, provocando heladas generales en todo el oeste del área agrícola, mientras el sur experimentará heladas localizadas, con amplios focos de heladas generales".
En este sentido, solo en el norte del país se esperan temperaturas mínimas superiores a los 5°C, mientras que en resto del territorio se prevén que el mercurio se ubique por debajo de los 0°C.
No obstante, los vientos del trópico retornarán en forma rápida y vigorosa, avanzando sobre el norte y el centro del área agrícola, provocando temperaturas máximas sobre lo normal, mientras el sur experimentará marcas un tanto bajo la media estacional.
El reporte indica que podrían darse máximas de hasta 35°C en el norte, mientras que el centro de la Región Pampeana experimentará temperaturas de 25°C y el sur de 15°C.
ROSARIO.- Con plantas prácticamente paralizadas, inversiones millonarias sin aprovechar y una capacidad instalada para producir unos 4,4 millones de toneladas de biodiésel por año que permanece mayormente ociosa, la industria aceitera volvió a advertir que la Argentina está perdiendo terreno en un negocio que el resto del mundo convirtió en estratégico. Mientras Brasil, Estados Unidos, Indonesia e incluso Paraguay expanden el uso de biocombustibles mediante mayores porcentajes de mezcla obligatoria con la nafta y el gasoil e incentivos para impulsar la demanda interna, empresarios del sector sostienen que el país resigna competitividad, mercados y agregado de valor por no desarrollar ese mercado.
Ese fue uno de los principales mensajes que dejaron directivos de Aceitera General Deheza (AGD), Louis Dreyfus Company (LDC) y COFCO Internacional durante el panel sobre agregado de valor del Seminario Acsoja 2026 en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Aunque destacaron que el contexto macroeconómico mejoró y reconocieron señales positivas para invertir, coincidieron en que los biocombustibles siguen siendo una de las grandes cuentas pendientes para recuperar competitividad. Recientemente, en un video en sus redes, la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), que preside Gustavo Idígoras, alertó sobre plantas paralizadas.
Luis Fontán, Head of Trading at Aceitera General Deheza SA, sostuvo que el problema no pasa por la falta de capacidad industrial sino por las reglas bajo las que funciona hoy el mercado. “Tenemos unas plantas con un nivel tecnológico, de escala y de eficiencia fantástico que están paradas o parcialmente paradas”, afirmó. También cuestionó el esquema vigente: “La Argentina hoy tiene una ley de biocombustibles, tiene precios regulados, tiene cuotas y tiene un mandato pequeño que no se cumple”.
Desde Rosario, el corazón del complejo oleaginoso agroexportador más grande del mundo, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro Exportador de Cereales (CEC), Gustavo Idígoras, señala la paradoja: “Hemos superado a Nueva Orleans en flujo de industrialización y de exportación, apostamos a que la soja crezca, pero la infraestructura vial en Argentina está en un estado deplorable y tenemos que buscar soluciones. Es un problema, hoy estamos perdiendo 20 por ciento de producción, en promedio, por caminos rurales en mal estado”, alertó Idígoras.
En diálogo con Clarín Rural en el marco del Seminario de Acsoja, realizado anualmente por la cadena de la oleaginosa en la Bolsa de Comercio de Rosario, Idígoras repasó las luces y sombras vinculadas a la actividad agroindustrial. "Llevamos 15 años de estancamiento en la soja, pero por primera vez estamos en un congreso en el cual se ven luces positivas: la hidrovía, el plan de inversión en obras viales de la provincia de Santa Fe, la baja de retenciones ya confirmada por decreto. Nos gustaría, por supuesto, que se acelere, pero hay una hoja de ruta positiva que alienta a ver cómo la soja va a empezar a despertar del largo letargo", destacó. "Es el primer congreso anual de Acsoja en el que no venimos a quejarnos, sino que venimos a mirar un futuro promisorio que empieza a despegar, me parece que el 2026 es el año del despegue", sostuvo.
No obstante, al ser consultado sobre las principales necesidades en materia de infraestructura para el sector, aparecieron los pendientes. Para los exportadores, se debe trabajar de manera prioritaria en tres líneas estratégicas.
“La infraestructura vial en Argentina está en un estado deplorable y tenemos que buscar soluciones. Es un problema, hoy estamos perdiendo 20 por ciento de producción, en promedio, por caminos rurales en mal estado”, alertó. Asimismo, señaló que tanto las rutas nacionales como las provinciales "no tienen mantenimiento y se necesita trabajar”.
Durante años, el sector agroindustrial argentino convivió con una suerte de complejo de inferioridad, aceptando como una verdad revelada que su soja era de peor calidad que la de competidores como Brasil o Paraguay simplemente porque los niveles de proteína bruta eran más bajos.
Sin embargo, un trabajo de largo aliento presentado por el INTA y Acsoja en la Bolsa de Comercio de Rosario, permitió construir el primer mapa nacional de calidad con datos propios, rompiendo la dependencia de estudios extranjeros que muchas veces carecían de trazabilidad clara sobre el origen de las muestras.
La investigación, que ya transita su quinta campaña consecutiva y cuenta con el respaldo de 115 agencias de extensión en todo el país, reveló que el valor real de la producción local no está en la cantidad total de proteína, sino en la calidad nutricional de sus componentes fundamentales.
Cecilia Accoroni, investigadora del INTA Oliveros y coordinadora de este relevamiento, explica a Bichos de Campo que para entender la importancia de este hallazgo es necesario cambiar el paradigma de evaluación, ya que según explica, “la proteína funciona como una casa y los aminoácidos son los ladrillos que la constituyen”.
De acuerdo con la especialista, cuando un animal o un humano consume soja, lo que realmente busca es la biodisponibilidad de esos ladrillos, y es allí donde el poroto argentino marca una diferencia competitiva estratégica. En el estudio se focalizaron en los cinco aminoácidos clave para la nutrición: lisina, cisteína, metionina, triptófano y treonina. Lo que Accoroni destaca como la gran sorpresa del diagnóstico es que estos componentes están bastante por encima de lo que la bibliografía internacional informaba para la soja argentina, alcanzando un valor promedio de 15,06 frente al 14,36 que se le atribuía históricamente.
La industria aceitera argentina redobla las gestiones para intentar frenar una medida que analiza la Unión Europea y que, de avanzar, podría complicar aún más las exportaciones de biodiésel argentino, mientras se prepara para una reunión con representantes europeos prevista para el 16 de julio. La preocupación, compartida por las principales empresas del complejo oleaginoso, se centra en la posible clasificación de la soja argentina como cultivo de “alto iLUC” (Cambio Indirecto del Uso de la Tierra, por sus siglas en inglés), una decisión que dejaría al biodiésel elaborado con esa materia prima fuera de los mandatos europeos de energías renovables y restringiría aún más su acceso a ese mercado.
En ese contexto, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, confirmó a LA NACION que el próximo 16 de julio se realizará una reunión bilateral en Europa con importadores europeos, representantes de la Comisión Europea, exportadores argentinos y funcionarios de la Cancillería argentina. El objetivo será continuar las negociaciones para intentar revertir esa clasificación antes de su publicación prevista, según indicó, para el 10 de agosto.
Como contó LA NACION, la discusión gira en torno al denominado Cambio Indirecto del Uso de la Tierra (iLUC), un criterio que utiliza la Unión Europea para evaluar el impacto ambiental de las materias primas destinadas a la producción de biocombustibles. La hipótesis sostiene que cuando un cultivo como la soja se destina a producir energía en lugar de alimentos aumenta indirectamente la presión para incorporar nuevas tierras a la producción agrícola, incluso sobre bosques u otros ecosistemas, lo que incrementaría las emisiones asociadas.
Más de un mes después del cierre de la planta La China, en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), la crisis de Granja Tres Arroyos permanece sin una salida visible. Sin anuncios concretos sobre el futuro del establecimiento, la empresa mantiene un fuerte hermetismo mientras cientos de trabajadores esperan definiciones sobre sus puestos laborales y el cobro de los salarios adeudados. Esa planta se cerró en medio de un conflicto gremial.
En el medio, la comunicación entre las partes aparece prácticamente interrumpida. Los sindicatos sostienen que no reciben respuestas concretas y los pocos productores integrados que quedan afirman que tampoco existen novedades sobre una eventual reactivación de la actividad.
La China emplea a unas 700 personas y permanece paralizada desde su cierre total el 26 de mayo pasado. Mientras la actividad permanece detenida, en Granja Tres Arroyos dijeron que continúan negociando, junto con la consultora Valo Columbus, en un acuerdo privado con sus acreedores para reestructurar un pasivo superior a los US$350 millones. El objetivo es reordenar la deuda comercial, bancaria y financiera de la compañía. La propuesta elevada a los acreedores contempla distintos esquemas de recuperación según el tramo de deuda. En algunos casos prevé quitas de hasta el 75% y plazos de pago que pueden extenderse hasta siete años.
En los últimos días trascendió en el sector que esa propuesta habría perdido respaldo. Sin embargo, fuentes cercanas a la empresa rechazaron esa versión y aseguraron que el proceso continúa abierto. Según indicaron, el plan “está en plena vigencia y avanzando” y ya obtuvo adhesiones “de distintos acreedores entre bancos y proveedores”, mientras continúan las conversaciones con otros acreedores de mayor peso.
Por su parte, los productores integrados describieron un escenario de incertidumbre. “No hay novedades, no hay ni un movimiento porque la compañía no ha conseguido plata", señalaron.
“El año pasado el partido quedó literalmente bajo el agua y hoy, con apenas 50 milímetros de lluvia, ya volvemos a ver una situación muy complicada”. La frase pertenece a Alejandra Córdoba Martin, productora agropecuaria y abogada que trabaja junto a pequeños y medianos productores de Carlos Casares en distintas acciones judiciales contra el Municipio por el deterioro de los caminos rurales.
Su diagnóstico es contundente: el problema ya no es climático, sino consecuencia de años de falta de obras y de políticas que, asegura, “no dan solución a quienes producen”.
Córdoba Martín recorrió hace pocos días la zona sur de Carlos Casares en un vuelo privado para registrar el estado de los campos. Las imágenes muestran grandes extensiones con agua acumulada cuando todavía no comenzaron las lluvias más intensas que podrían llegar con un nuevo fenómeno Niño.
“Todo impacta más cuando lo ves desde el aire. Estamos hablando de campos con muchísima agua después de una lluvia relativamente chica. La tierra está saturada, las napas están altas y no hay escurrimiento. Cualquiera que trabaja en el campo te dice lo mismo: no hay piso”, describió.
La preocupación no responde solamente al presente. La productora recordó que el año pasado buena parte del sur del partido perdió prácticamente dos campañas productivas por las inundaciones, con graves consecuencias para la agricultura y la ganadería.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) contrató en 2021 a una empresa para modernizar el sistema informático de registros genealógicos. Se firmó entonces un contrato por 900.000 dólares, pero se terminaron gastando alrededor de 4,5 millones de dólares y el programa presente fallas que enfurecen a los socios de la entidad que este año cumplió 160 años de existencia.
Lo que en cualquier empresa u organización normal se pretendería manejar de manera reservada –a nadie le gusta reconocer públicamente que se mandó una macana grande–, en la SRA se transformó en motivo de disputa electoral entre el presidente de la entidad, Nicolás Pino, quien pretende un cuarto mandato en las elecciones de septiembre próximo, y el actual vicepresidente, Marcos Pereda Born, quien armó una lista opositora para disputarle la presidencia a Pino.
Esta semana ambos directivos y candidatos de la SRA volvieron a enfrentarse al difundir comunicados en los cuales se culpan respectivamente del desastroso proceso de instrumentación del sistema informático, el cual fue realizado por la firma Mobile Computing S.A. (actualmente Grid Dynamics Holdings Inc.).
La lista electoral de Pino emitió un comunicado titulado “la situación del área de Sistemas de la SRA y la responsabilidad del actual vicepresidente Marcos Pereda Born”. No quedan dudas, desde el inicio, de que se trata el texto.
“Se cometieron errores y uno de ellos fue haber confiado en las decisiones del actual vicepresidente –quien hoy pretende presentarse como ajeno a los hechos mediante alegatos infundados– y en el equipo de profesionales que oportunamente impulsó y respaldó”, señala el texto.