La campaña de trigo 2025/2026 ya tiene comprometida más de la mitad de su saldo exportable. Según datos de la Secretaría de Agricultura, se registraron 10,25 millones de toneladas para embarcar entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, el trimestre en el que se concentra la salida del cereal argentino al mundo.
El volumen equivale a casi el 37% de la producción total y a cerca del 50% del saldo exportable estimado para la campaña. Con un consumo interno que suele ubicarse entre 6 y 7 millones de toneladas, la Argentina dispone de alrededor de 20 millones para vender al exterior, y la mitad ya tiene destino.
El dato cobra mayor relevancia en un año de producción récord. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimó la cosecha en 27,8 millones de toneladas, 300.000 más que en su proyección anterior y en línea con los cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario. La cifra marca un fuerte salto frente a los 20,1 millones de toneladas de la campaña previa.
El desafío no era menor. Colocar casi 20 millones de toneladas en una ventana corta —diciembre, enero y febrero— implicaba redoblar la competitividad en un mercado dominado por grandes jugadores, como Australia y la Unión Europea.
La campaña sojera argentina atraviesa un momento determinante. Según el último informe de la BCR, la primera estimación basada en la condición actual del cultivo ubica la producción en 48 millones de toneladas, con un rinde nacional promedio de 30,8 quintales por hectárea.
Si bien el volumen proyectado supera en 1 millones de toneladas la previsión realizada al momento de la siembra, se ubica por debajo de las expectativas que el sector manejaba un mes atrás y representa una caída de 1,5 millones de toneladas respecto del ciclo previo (49,5 millones).
El principal factor de incertidumbre es el comportamiento de las lluvias en los próximos 10 a 15 días. La franja este del país —sur de Córdoba, sur de Santa Fe y centro-este de Buenos Aires— necesita al menos 80 milímetros acumulados en dos semanas para estabilizar los rindes y evitar nuevos recortes.
En contraste, el oeste, centro-norte y norte del país muestran mejores condiciones y están compensando parcialmente el deterioro del núcleo productivo.
Las precipitaciones comenzaron a reaparecer tras el desplazamiento de un centro de alta presión que afectaba a la región núcleo. Aunque de manera errática y con eventos aislados, los milímetros acumulados en febrero resultan significativos y podrían sostener el piso productivo si el patrón se consolida.
En el corazón productivo de la metalmecánica cordobesa, la empresa Metalfor, ubicada en Marcos Juárez, ha logrado consolidar una maniobra financiera que marca un antes y un después no solo para la firma, sino para el sector de la maquinaria agrícola argentina en su conjunto.
En un contexto donde el acceso al crédito ha sido dificultoso y recientemente turbulento, la fabricante de pulverizadoras y fertilizadoras concretó la obtención de un crédito de 50 millones de dólares proveniente de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (DFC).
Este movimiento no es sólo una inyección de liquidez; es una reingeniería profunda de su estructura de capital en medio de un escenario sectorial complejo, sostuvo ante La Voz el titular de la empresa, Eduardo Borri.
Para entender la magnitud de este hito, es necesario retroceder a los últimos dos años. Hacia fines de 2024, el mercado de capitales local sufrió un fuerte “ruido” provocado por el default de algunas empresas de insumos agropecuarios que se financiaban a través de instrumentos bursátiles.
Esta situación generó un efecto contagio o, como lo describen desde la propia empresa, una tendencia a “meter a todos en la misma bolsa”. Los inversores, ante el temor de una crisis sistémica en el agro, buscaron salir de sus posiciones simultáneamente, lo que dificultó el sostenimiento de las herramientas de financiamiento tradicionales.
La multinacional de origen canadiense Saputo firmó un acuerdo para vender el 80% de su división láctea en la Argentina a Gloria Foods, un holding de productos lácteos y alimentos de Perú. La operación fijó un valor aproximado de US$630 millones estadounidenses y le permitirá a la compañía recibir ingresos netos estimados en US$400 millones, después de impuestos, sujeto a ajustes habituales. En la Argentina Saputo es la industria que más recibe leche: fueron más de 3,5 millones de litros diarios en 2024/2025,
Según informó la compañía, la venta no es solo financiera, sino que implica el traspaso de activos industriales clave y de marcas con fuerte penetración en las góndolas argentinas. El acuerdo de transacción incluye dos plantas de producción y la titularidad de etiquetas históricas como La Paulina, Ricrem y Molfino.
Aclararon que, a pesar de ceder el control, la firma canadiense no se retira totalmente del país. Conservará un 20% de las acciones, una decisión estratégica que le permitirá mantener el flujo de exportaciones. Según los términos del acuerdo, la nueva gestión bajo Gloria Foods continuará fabricando productos específicos en nombre de Saputo para abastecer sus mercados internacionales.
Según informó Gloria Foods esta adquisición forma parte de su estrategia de expansión en América Latina y busca fortalecer su posicionamiento en el sector lácteo regional. Destacaron que el 20% restante de las acciones permanecerá en manos de Saputo Inc., lo que permitirá mantener una relación societaria y comercial entre ambas compañías.
El deterioro crediticio en Argentina no es nuevo y, por el contrario, afecta desde hace tiempo tanto a empresas que producen bienes como a aquellas que prestan servicios. En el sector agropecuario, en particular, la falta de financiamiento forma parte del “elenco estable” de reclamos que los productores suelen dirigir a las autoridades nacionales, y que, lejos de resolverse, solo parece empeorar.
Con ánimos de mostrar en carne propia lo que implica este escenario, el contratista Julio Molteni contactó a Bichos de Campo para dar cuenta de lo que ocurre en Pehuajó, la localidad bonaerense en la que tiene radicada su pyme “Don Francisco 11 de octubre”, que como tantas otras se debate entre seguir y cerrar sus puertas.
“Nosotros tenemos una pequeña empresa con la que ofrecemos servicios, mayormente de pulverización -tanto con máquina como con drones-, fertilización y siembra. Además, también sembramos un poquito para nosotros. Los clientes más grandes te pagan en el día, pero los más chicos te pagan con cheques a 30, 60 y 90 días. Y lo que sucede hoy es que los bancos nos están reduciendo la venta de cheques. Nos fueron bajando la calificación y si antes teníamos un margen de 100 millones o tenemos uno de 50. De pronto vemos que nos estamos cayendo, no tenemos margen”, señaló Molteni en conversación con este medio.
Lo que el contratista marca es una operatoria que existe desde hace años en el sector, ante la falta de créditos bancarios accesibles. Un prestador de servicios o un productor que vende sus productos recibe un cheque diferido como pago, con plazos que en el mejor de los casos llegan a los 30 días.
Los Grobo Agropecuaria SA, en concurso preventivo de acreedores desde hace un año, presentó su balance semestral. Los números muestran que la evolución del resultado operativo se comporta según un plan establecido, “mostrando una mejora concreta y cuantificable, trimestre a trimestre y significativa” comparada con el mismo período del año anterior. Entre abril y junio pasado, por ejemplo, mejoraron US$727 millones frente al primer trimestre y $14 millones frente a ese mismo lapso de 2024, es decir antes del concurso. Fuentes de la compañía indicaron a LA NACION que redujeron costos alrededor del 45% y vienen aumentando volumen. La expectativa es alcanzar el millón de toneladas de granos en la actual campaña, con lo que regresarían al top ten de acopiadores.
Para el próximo semestre la proyección de la empresa para el EBITDA (siglas en inglés de beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) es “neutral/positivo”.
“Bajamos la transaccionalidad a cero en febrero y marzo del 2025 -explica el vocero-. A partir de ahí reconstituimos la actividad, concentrándonos en originación y acopio de granos. Cerramos el acuerdo comercial-operativo con el grupo brasileño AMaggi- para operar con soja y maíz y fuimos creciendo en volumen. Estamos ya operando con 900 clientes. Es un hito el nivel alcanzado desde que empezó la reestructuración”.
Una reseña elaborada por la propia empresa repasa las condiciones que la llevaron a presentar el concurso. Insistieron en que “las variables macroeconómicas del país y las condiciones climáticas adversas” afectaron su negocio en los últimos años, con lo que se redujeron los resultados operativos y eso “comenzó a dificultar el cumplimiento de las obligaciones financieras, motivando a iniciar en los últimos tiempos procesos de renegociación y pedidos de dispensas con las entidades bancarias que flexibilizaron las condiciones contractuales”.
El comienzo del año en los campos de la zona centro y noreste de La Pampa estuvo marcado por el desarrollo de la campaña gruesa, principalmente de girasol, pero también por una inquietud que va ganando espacio en el debate entre productores: el estado de los suelos.
Con esta premisa, en la zona ya se trabaja en un modelo productivo a campo cuya premisa es la de cuidar esos suelos y recuperar los que muestran síntomas de agotamiento y falta de nutrientes.
De ese modo las empresas Pelayo Agronomía, con sede en General Pico; Gente de La Pampa, de Catriló; la multinacional de origen estadounidense PepsiCo y el grupo multidisciplinario AGSUS de La Universidad Nacional de La Pampa se unieron para dar testimonio de una problemática, pero a la vez mostrar una respuesta y solución organizada.
“Empezamos a ver que los rendimientos se nos estancaban. Hay campos en los que se fue perdiendo superficie gradualmente, y en algunos casos graves se registraron pérdidas del 20%. Eso nos impulsó a revisar el sistema de producción”, aseguró Lucas Minetti, responsable de Sustentabilidad de Pelayo Agronomía, que produce 250.000 toneladas de granos y comercializa unas 400.000 toneladas. A la vez procesa y vende anualmente 400.000 bolsas de semillas de soja y trigo fiscalizadas.
Ante esa realidad, la firma pampeana decidió acudir a AGSUS con la idea de diagnosticar los suelos sobre los que producen y poner en marcha prácticas que permitan regenerarlos.
Si hay una maleza que genera dolores de cabeza entre los productores argentinos es el “yuyo colorado”, no solo por su enorme y rápida capacidad de expansión y colonización de los lotes, sino también porque cada día suma nuevas resistencias a herbicidas, en diferentes modos de acción.
Precisamente, en las últimas horas la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), a través de su Red de Manejo de Plagas, informó una nueva alerta roja por Amaranthus hybridus resistente al preemergente sulfentrazone, perteneciente a los herbicidas inhibidores de la PPO.
El nuevo caso se detectó a partir de fallas de control observadas en un lote de la localidad de Fuentes, al sur de Santa Fe, donde plantas de A. hybridus sobrevivieron a aplicaciones de sulfentrazone.
El equipo de docentes e investigadores de la FCA-UNR e IICAR-CONICET que corroboró el caso estuvo integrado por Mauro Bedetti, Federico Balassone, Hugo Permingeat, Daniel Tuesca y Valeria Perotti.
Cabe recordar que el sulfentrazone es un inhibidor de la enzima PPO ampliamente utilizado para el control preemergente de malezas en cultivos como soja y girasol.
En los últimos días quedó en evidencia la necesidad de algunos mercados por la carne vacuna. Las señales vienen desde Europa y Estados Unidos.
Los cortes de calidad y de hacienda engordada a pasto con los que se cubre la cuota Hilton superaron los 20.000 dólares y alcanzaron un nuevo récord histórico. El dato fue confirmado por diferentes exportadores.
Esto es consecuencia de que la producción de carne en ese continente cae a un ritmo más rápido que su demanda, lo que impulsa al alza los precios a pesar de las políticas en contra del consumo de carne vacuna, como es el caso de Holanda.
Por otra parte, marcha a buen ritmo la venta de carne para el cupo de 20.000 toneladas que Estados Unidos le adjudicó a la Argentina, y que no paga aranceles. Por fuera de esa cuota, la carne que entra a ese mercado tiene una carga tributaria de 26,4%.
Al respecto, el analista Ignacio Iriarte indicó: “Según la Consultora Steiner, al 31 de enero casi 6 mil toneladas arribaron a puertos de Estados Unidos procedentes de Argentina, una cifra que es congruente con la certificación publicada por la Secretaría de Agricultura para el primer mes del contingente de 20 mil toneladas correspondientes a 2026 (6124 toneladas), y que duplica holgadamente el registro de enero de 2025”.
En Expoagro 2026, la “Capital Nacional de los Agronegocios” la tecnología de vanguardia será protagonista y contará con renovados debates dentro del sector. El miércoles 11 de marzo a las 10 horas se llevará a cabo la jornada ¡Eureka! Drones: el conocimiento que inspira y genera soluciones en el anfiteatro ArgenINTA, donde voces autorizadas harán un diagnóstico de las aeronaves que, lejos de ser sólo una curiosidad, configuran hoy el mapa productivo argentino.
Bajo el lema “Drones en el agro: Del potencial a la implementación real en campo”, en la charla disertarán Emanuel Visentini, coordinador de la Red Nacional de Drones del INTA; Sol Bravo (TEKRON); Valentín Nicola (BIDCOM), María Ducret (RUS Agro) y Matías Oitana (XAG ATLAS). La moderación estará a cargo del experto Eugenio Lobo.
Que los drones agrícolas sean hoy algo más que una curiosidad tecnológica explica cuánto creció el sector en el último tiempo. De ello da cuenta la jornada de ¡Eureka!, en la que se revisarán experiencias prácticas, casos de éxitos y oportunidades, consejos para quienes estén evaluando incorporar esta tecnología, y una mirada de los cambios que propone para el agro argentino y regional.
Como experto en pulverización y tecnología de precisión, pero además piloto de drones y consultor sectorial, Eugenio Lobo asegura que “el fenómeno dejó de ser una novedad y entró en una etapa de adopción operativa”, un cambio acelerado del que fue testigo y partícipe.