La necesidad de “blindar” la matriz energética argentina ante el cambio abrupto de precios de los combustibles –producto de las guerras que se están desarrollando en Medio Oriente y el Mar Negro– generó un crecimiento del consumo interno de maíz para ubicarlo en un récord histórico.
Se prevé que este año 2026 las plantas de bioetanol de maíz consumirán 1,92 millones de toneladas del cereal versus 1,83 y 1,75 millones en los dos años previos inmediatos.
La generación de burlanda de maíz base seca (DDGS) para 2026, según un documento elaborado por la oficina del USDA en la Argentina, sería del orden de 600.000 toneladas.
Las plantas de bioetanol a base de maíz comercializan burlanda tanto húmeda (WDGS) como seca. Los primeros se venden principalmente a empresas lecheras y feedlots, mientras que los DDGS se comercializan a empresas avícolas y porcinas.
Se proyecta que la producción argentina de bioetanol alcance la cifra récord de 1350 millones de litros, impulsada por el cambio normativo que permitió mezclar hasta un 15% del biocombustible con nafta.
El consumo de bioetanol en la Argentina alcanzaría 1280 millones de litros en 2026, con un aumento del 8,5% con respecto a 2025. La mayor parte del incremento sería provisto por el biocombustible elaborado en base a maíz.
De los 1280 millones de litros proyectados para 2026, se espera que aproximadamente 730 millones provengan del bioetanol de maíz y los 550 millones restantes del bioetanol de caña de azúcar.
Por Aníbal Fernández Mayer.
Los sorgos BMR (Brown Midrib Rib) o nervadura marrón se caracterizan por tener menores niveles lignina, sustancia indigerible para los rumiantes y no rumiantes. Este componente de las fibras es el principal factor sobresaliente que la diferencia de los otros sorgos y, gracias a ella, tienen en sus diferentes etapas de desarrollo, entre 20 a 25% más digestibilidad, es decir, más calidad final.
Con la utilización de estos sorgos BMR en sus diferentes variantes, forrajero, fotosensitivo y granífero, se están obteniendo excelentes resultados en producción de carne y de leche.
El conocimiento de los diferentes parámetros químicos (proteína, carbohidratos, lignina, etc.), que influyen sobre la calidad nutricional de un alimento, la digestibilidad de la materia seca (MS), es el principal factor que favorece el máximo consumo voluntario de MS.
Los sorgos BMR o nervadura marrón se caracterizan por tener tres genes (partículas proteicas vinculadas con el ADN y la herencia) con capacidad de promover un menor depósito de lignina. Esa menor concentración de lignina en la planta les permite alcanzar mayores niveles de digestibilidad, para el mismo estado fenológico, comparado con un sorgo forrajero tradicional.
A continuación, y a modo de ejemplo del potencial de estos sorgos BMR, se presenta un trabajo de producción de carne. Este trabajo experimental se realizó en la localidad de Bonifacio, partido bonaerense de Guaminí. El ensayo se dividió en dos etapas.
EL CALAFATE.- A través del Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana SARA (por sus siglas en inglés), la plataforma de regeneración Ruuts les pagó a productores de la Argentina y Paraguay por la venta de créditos de carbono certificados bajo estándares internacionales que fueron generados en sus campos en su primer ciclo de comercialización.
De acuerdo a lo informado oficialmente por Ruuts, fueron repartidos entre 60 productores US$1,2 millones, luego de que en marzo pasado marcaran un hito al lograr su primera emisión de créditos de carbono verificados VCU, por Verra, bajo la metodología VM0042, la entidad de certificación líder a nivel mundial.
El valor promedio por hectárea fue de US$27 para el productor, generado a través del mercado de carbono en la primera etapa del programa. En total, se emitieron 209.244 créditos verificados; una parte ya se colocó en el mercado, mientras que el volumen restante está disponible para nuevos compradores.
“Con esto, Ruuts posiciona a SARA como el primer programa de ganadería regenerativa a escala de Sudamérica en trasladar ingresos concretos por carbono a los productores que lo hicieron posible”, informaron desde la entidad.
El programa SARA fue desarrollado en conjunto por Ruuts, Ovis 21 y Anthesis Group. El sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV) que sostiene cada pago está alineado al estándar Grass y combina monitoreo satelital, monitoreo de campo y modelización de carbono. Los créditos incluyen, además, cobeneficios ambientales y sociales, como biodiversidad, agua y bienestar rural.
En su primer ciclo de comercialización, el programa vendió, cobró y repartió 1,2 millones de dólares entre los productores participantes y espera desembolsar 30 millones de dólares por año hacia 2030.
La nuez Pecán (Carya illinoinensis) mantiene su protagonismo dentro de las producciones jóvenes y dinámicas de Argentina. Hablamos de un fruto seco que es demandado mundialmente por sus propiedades nutricionales, lo que sostiene hacia lo alto su valor comercial.
México y Estados Unidos lideran las exportaciones de pecán. Juntos explican casi el 90% del movimiento internacional de esta nuez (con y sin cáscara) hacia los demás continentes. Ahí entra Argentina que, junto a algunos países del hemisferio Sur, como Brasil, Uruguay, Australia y Sudáfrica, vienen mostrando una creciente participación comercial, mayor superficie implantada y desarrollo de capacidades internas. Estos países del sur aprovechan la contraestación que se tiene con el hemisferio norte, para fortalecer su oferta comercial.
Localmente se estima una producción de 3 mil toneladas. De ese volumen se destinan 2 mil a la exportación y mil se orientan al mercado interno. Recientemente, Argentina logró comercializar su primera remesa hacia China, generando nuevas expectativas para el sector pecanero.
Se calcula que existen 12 mil hectáreas implantadas en Argentina. En nuestro país se promovió la implantación de pecán a principios de los 2000, a través del Proyecto INTA PROPecán, que introdujo variedades provenientes de Estados Unidos, de gran adaptabilidad a diversos climas y suelos.
Entre Ríos y Buenos Aires mantienen el liderazgo productivo interno, pero, en la actualidad, surgen nuevos territorios, como las provincias del NOA, de creciente relevancia productiva. En esta región, Catamarca y Tucumán, lideran en cuanto a la superficie implantada, superando las mil hectáreas entre ambas.
La bonanza del valor de los granos se prolongó en Chicago, donde el trigo completó la cuarta semana alcista seguida, mientras que la soja y el maíz sumaron la tercera semana positiva consecutiva. Para la firmeza del grano fino, que se cotiza en el punto más alto en tres años, el principal argumento continuó siendo la guerra entre Rusia y Ucrania, que mantiene severamente restringidas las exportaciones de ambos países por el Mar Negro. Esto también influyó sobre el maíz que, además, tuvo como fundamentos alcistas las malas perspectivas para la producción en la Unión Europea, que obligarán al bloque a salir a comprar más grano, y la chance de una cosecha estadounidense menor a la prevista por el USDA. En tanto que la soja contó entre las razones alcistas la agilidad de las compras chinas y la fortaleza del valor de la harina. El mercado argentino asimiló la tónica alcista externa y mostró saldo a favor para los precios de la soja, el maíz y el trigo.
Ideas locas. Quizá no tanto...
La campaña 2025/26 dejará una gran cosecha, pero también una señal de alarma. A fines de agosto, cuando ya comenzó la siembra del nuevo ciclo en algunas regiones, todavía quedaba por levantar casi el 20% del maíz. El atraso afecta especialmente a los planteos tardíos, cuyos granos llegaron a la madurez en medio de un otoño y un invierno excepcionalmente húmedos.
No es solamente un problema climático. Bajar un maíz de 19 a 14,5% de humedad puede costar entre 25 y 30 dólares por tonelada, una tajada enorme sobre el valor del cereal. En los Estados Unidos, donde es habitual cosechar maíz con 20% o más de humedad, el secado forma parte de la infraestructura del establecimiento o del acopio. Cuesta 2 dólares por tonelada y por punto. Allí hay gas abundante, secadoras eficientes, silos con aireación.
Brasil juega con otra ventaja: la “safrinha”, sembrada detrás de la soja recogida en enero y febrero, madura durante la estación seca. En buena parte del centro-oeste, el ambiente ayuda a bajar rápidamente la humedad. En la Argentina, por el contrario, el maíz tardío entra en su fase final durante un otoño normalmente más húmedo, y este año la diferencia se hizo extrema.
La primera respuesta posible es conocida: cosechar el grano húmedo, quebrarlo y embolsarlo para que fermente. Argentina innovó en esta práctica, que en el corn belt de los EEUU se hacía en silos torres herméticos. Aquí Carlos Martínez diseñó la moledora-embolsadora, patente mundial que además le abrió paso al embolsado de granos secos.
En los últimos tiempos la palabra “girasol” se asoció con “boom de precios”. Sin embargo, habría que ver si esa asociación se mantiene en la próxima campaña. Sucede que, en el ciclo 2025/2026 cayó la producción mundial, sobre todo en Ucrania, donde se cosecharon solo 10 millones de toneladas, por efecto del clima desfavorable. Tampoco fue abundante la producción de girasol de la Unión Europea.
A partir de esa realidad, la demanda por grano y aceite de girasol se concentró en la Argentina, donde se logró una producción récord de 6,5-7 millones de toneladas, según distintas fuentes. En ese contexto, nuestro país logró colocar en el mercado internacional un volumen inusitado de grano de girasol: 1.250.000 toneladas, frente a 200.000-250.000 toneladas consideradas un valor normal en años anteriores. También ya se llevan vendidos casi 1.600.000 toneladas de aceite de girasol.
“En síntesis, venimos de un ciclo de escasez de grano y aceite de girasol en el nivel mundial, con un escenario favorable para los aceites en su conjunto, que determinó que los precios del aceite de girasol treparan hasta niveles de 1500 dólares por tonelada en el puerto de Rotterdam”, resume Carlos Pouiller, director de AZ- Group.
En el ciclo 2026/2027 los números del girasol podrían cambiar. Según el USDA, la producción mundial llegaría a 62,6 millones de toneladas, con un crecimiento de 10 millones respecto de la campaña anterior. Por su parte, los stocks mundiales llegarían a 4,2 millones de toneladas (+ 46% respecto del ciclo previo).
Estos comportamientos se apoyarían en la fuerte recuperación de la producción de Rusia y Ucrania, con un aumento del 18% respecto de la campaña 2025/2026. Además, Europa también recobraría producción con una suba del 13%.
Con un esquema de financiamiento propio poco habitual, pero forzado por la urgencia del calendario productivo, el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén contrató maquinaria pesada para recuperar las condiciones en los caminos rurales del sudeste bonaerense.
La medida buscó liberar la circulación de camiones e insumos en sectores anegados tras las intensas lluvias de las últimas semanas, en un momento cuando confluyen el tramo final de la cosecha gruesa y las labores de la campaña fina.
El foco de los trabajos se concentró a la altura del kilómetro 40 de la ruta nacional 228, en el partido de Necochea. Allí, la acumulación de agua y barro había bloqueado por completo el paso vehicular, afectando incluso a aquellos con doble tracción.
Las tareas requirieron un movimiento de suelo para retirar el barro líquido, drenar cunetas, destapar alcantarillas y consolidar la calzada con arena y tosca. Se trató de una labor ejecutada por una empresa local, en coordinación con el Ente Municipal de Servicios Urbanos y Rurales (Emsur).
El operativo —que incluyó motoniveladoras, retroexcavadoras y camiones volcadores— también comprendió el camino de la Media Agua (kilómetro 25 de la RN 228), los accesos a La Dulce, la calle San Claudio y unos 1000 metros del camino municipal 354, donde se instalaron cañerías para encauzar los escurrimientos entre Ramón Santamarina y La Dulce.
Ante la consulta de LA NACION, el gerente del área operativa del Consorcio, Gustavo Gavilán, confirmó que el deterioro de los accesos paralizó el traslado de granos hacia sus terminales: “Durante muchos días no se pudo sacar la producción, que en definitiva es lo que nos obligó a involucrarnos de lleno”.
Pero ese es justamente el camino que recorrió Azafrán Mediterráneo, un emprendimiento que comenzó hace dos décadas como un proyecto familiar y que hoy tiene su sede en Villa General Belgrano y una red de productores distribuidos en distintos puntos del país.
En una charla con La Voz, el productor Federico Paak repasó la historia del emprendimiento, explicó cómo se cultiva el azafrán en Córdoba y detalló por qué, detrás de unas pocas hebras que pueden parecer insignificantes, existe uno de los procesos productivos más intensivos en trabajo manual.
“Esto es un emprendimiento que nació hace 20 años, una idea familiar. Lo que esperábamos era producir azafrán y comercializar las hebras del azafrán, pero la vida nos llevó por otro lado”, contó Paak.
Con el paso del tiempo, sin embargo, el proyecto cambió. Lo que inicialmente estaba pensado para producir y vender las hebras terminó encontrando una oportunidad mucho más grande en los bulbos, que son la base de todo el cultivo.
La historia comenzó en 2006, en un campo ubicado en las afueras de Villa Allende. El emprendimiento había sido impulsado inicialmente por la madre de Paak, quien consiguió los primeros bulbos y comenzó a investigar las propiedades medicinales del azafrán.
“El proyecto lo comenzó mi mamá porque estudiaba una terapia alternativa para paliar el cáncer de tiroides y el azafrán tiene propiedades medicinales como antioxidante, digestivo y antiinflamatorio”, mencionó Paak.
Más tarde llegaron nuevos campos, primero en Potrero de Garay y luego en Villa General Belgrano, donde actualmente funciona la sede de la empresa.
Confianza en el futuro, pero prudencia en las decisiones inmediatas parece ser una fotografía que muestra el estado general de la producción agropecuaria en el país.
La desregulación de la economía, la apertura comercial y la certeza de que con este gobierno no habrá restricciones al agro abonan la perspectiva optimista. Del lado opuesto, la persistencia de la presión impositiva, las elevadas tasas de interés y el aumento de costos de algunos insumos, especialmente el gasoil, obligan a mantener la cautela.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su informe pre-campaña del maíz para el ciclo 2026/27 proyectó que la intención de siembra será de 8,5 millones de hectáreas, una superficie similar a la del ciclo pasado. El trabajo detectó aumentos de intención de siembra en la región núcleo, centro de Santa Fe, Entre Ríos y sectores de Buenos Aires, impulsados por mejores perspectivas climáticas asociadas a un evento El Niño y por mejores expectativas productivas para el cereal.
En cambio, en el NOA y el NEA se proyectan reducciones de superficie, especialmente en el noreste argentino. Allí vuelve a pesar la preocupación por la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), cuya evolución sigue condicionando las decisiones productivas y agrega incertidumbre de cara a las siembras tardías, explica el trabajo de la Bolsa.
Además, el informe destaca que las variaciones regionales tenderían a compensarse entre sí, permitiendo sostener el área nacional. Más allá de la cuestión sanitaria, las decisiones de los productores están influenciadas por factores climáticos y económicos. Aunque los márgenes mejoraron respecto de un año atrás gracias a precios más firmes, el maíz continúa siendo un cultivo con una elevada demanda de capital. En el plano internacional, la campaña 2026/27 se perfila con una producción mundial menor que la del ciclo anterior, una caída de los stocks y un comercio más ajustado, situación que ya comenzó a reflejarse en los precios. El valor promedio internacional del maíz aumentó 17% interanual y, en el mercado local, la posición abril de 2027 se ubica 14% por encima de la registrada un año atrás.