Tras décadas de negociaciones y en medio de las crecientes tensiones geopolíticas globales, el Consejo Europeo aprobó de manera provisional el acuerdo comercial con Mercosur. Todavía debe ser votado por el Parlamento del Viejo Continente, pero la decisión ya habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar a Paraguay la semana próxima para poner la firma al entendimiento que había alcanzado hace un año con los países que integran el bloque sudamericano. Un paso decisivo en la creación de la zona de libre comercio más grande del mundo, con 720 millones de consumidores potenciales.
Luego de negociar durante un cuarto de siglo, Europa y el Mercosur alcanzaron un texto consensuado a fines de 2019, que se siguió discutiendo hasta el año pasado, cuando se cerró un acuerdo entre los órganos ejecutivos de ambos bloques. La Comisión Europea, con Alemania y España como grandes defensores, sostuvo que el trato es una pieza central de la estrategia de la UE para abrir nuevos mercados, compensar las pérdidas comerciales derivadas de los aranceles estadounidenses y reducir la dependencia de China mediante el acceso a minerales críticos. Los detractores, encabezados por Francia, cuestionaron el impacto negativo que tendría para los productores agropecuarios del viejo continente.
El viernes, el Consejo Europeo reunió 21 votos a de 27 a favor de ratificar el acuerdo. El presidente francés, Emmanuel Macron, aclaró que “no significa el final del proceso” y ratificó que seguirá exigiendo el cumplimiento integral de los compromisos asumidos para proteger a sus productores. La definición se dio en un contexto de protestas de ruralistas en el viejo continente. El Parlamento Europeo deberá aprobar el tratado durante las próximas semanas, antes de que pueda entrar en vigor.
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos difundió su Informe Semanal N°1213, correspondiente al 8 de enero de 2026, en el que se detalla la situación climática y productiva en el inicio del año.
El reporte destacó la persistencia de una marcada disparidad en el régimen de lluvias entre el norte y el sudeste provincial, una tendencia que se viene consolidando desde diciembre.
Según el relevamiento, el cambio de circulación atmosférica trajo un alivio térmico tras la ola de calor de fin de año, pero las precipitaciones se mantuvieron escasas y desiguales. Solo se registraron lluvias significativas en áreas puntuales de La Paz y Larroque.
En los principales núcleos cebaderos del sur, ya se ha sembrado más del 50 % de la superficie prevista, en un contexto de buenas condiciones hídricas que favorecen el desarrollo de las tareas.
En tanto, el sudeste de la provincia, principalmente Gualeguay y Gualeguaychú, se mantienen como los departamentos más afectados por la falta de agua.
El balance de reservas al 7 de enero confirmó el retroceso de la humedad en el centro y sudeste entrerriano. Si bien se espera que las lluvias previstas para los próximos días mejoren las condiciones en el norte y centro, los modelos no anticipan un alivio significativo para las zonas más secas del sur.
En el plano climático global, el fenómeno La Niña continúa activo en el Pacífico ecuatorial, aunque su influencia sobre la circulación atmosférica regional ha sido limitada. “En términos prácticos, podríamos decir que ha sido inocuo”, señaló el informe, que anticipó una gradual remisión del evento durante enero.
En los próximos días, los lotes con soja y maíz implantados en el centro y norte de la provincia comenzarán a transitar una etapa clave, en la cual el clima será determinante.
De cara a ese momento, Eduardo Sierra, especialista en agrometeorología de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y Tomás Kember, meteorólogo de la Bolsa de Cereales de Córdoba analizan cómo se podrían comportar las lluvias y también las temperaturas.
Al respecto, Sierra sostiene que entre el 8 y el 21 de enero, el clima en la provincia estará marcado por un escenario de lluvias desiguales y temperaturas elevadas.
Se trata de un combo que vuelve a poner el foco en la evolución de los cultivos de verano, especialmente en pleno período crítico para el maíz y la soja sembrados en la provincia.
Durante los días 7 al 9 de enero se registraron precipitaciones significativas en distintos sectores de la provincia, principalmente en zonas serranas y del centro-oeste, con acumulados que en algunos puntos superaron los 60 milímetros.
Sin embargo, los registros fueron entre escasos a nulos en la zona agrícola (centro-sur y sudeste de la provincia)
En ese contexto, el foco vuelve a ponerse en la duración de las altas temperaturas y en la capacidad de los perfiles de suelo para sostener la demanda hídrica durante el período crítico de maíz y soja.
De esta manera, las lluvias recientes funcionan como un refuerzo temporal en algunas zonas, pero no alcanzan a revertir la señal de cautela que marcan los modelos climáticos para la segunda quincena del mes.
Si las perspectivas de mediano plazo son favorables respecto del incremento de la demanda global de alimentos, el presente de la política internacional va en dirección opuesta. Aquel sueño de la globalización de la década de los años 90 que marcó el ingreso de un gigante como China a las redes de comercio internacional, cuyo hito lo marcó años más tarde con la entrada a la Organización Mundial de Comercio (OMC) hoy está en una fase contraria por el regreso de la adopción de medidas unilaterales por parte de los países que no respetan las reglas comunes.
Hace unos días fue China que impuso una medida antidumping a la importación de carne vacuna que alcanzó a varios países, entre ellos la Argentina. Las primeras reacciones en el medio local fueron de cautela y, en cierta forma, de tranquilidad porque la cuota asignada a la Argentina, de 511.000 toneladas anuales, no difería demasiado de los volúmenes que envía el país.
Sin embargo, hubo especialistas como Víctor Tonelli que advirtieron que la decisión de China completaba un mapa de cuotificación a las exportaciones de carne argentinas que se completa con la Hilton a la Unión Europea, y las 20.000 toneladas a los Estados Unidos (aún no hay definiciones sobre el aumento a 80.000 toneladas).
También desde el lado de la producción hubo advertencias. “No estamos de acuerdo con cualquier regulación, cupos o cuotas que se coloquen en el comercio, ya que las vemos mal, como también hemos mencionado siempre que estamos en contra de las retenciones. Son todas trabas que generan distorsiones en los mercados y complicaciones comerciales”, expresó Carlos Odriozola, coordinador de la Mesa de Carnes de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en declaraciones radiales.
El campo argentino celebró la decisión del Consejo Europeo que autoriza la firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, tras 25 años de arduas negociaciones.
Así, si bien aún falta que el mismo sea ratificado por el Parlamento Europeo, que cuenta con la oposición explícita de Francia, Polonia y Hungría, entre otros, y es rechazado por el agro del viejo continente, las entidades rurales del país consideraron a este avance como una “gran oportunidad” para expandir el comercio e inserción exportadora.
“Sin dudas el mismo genera oportunidades para la región y especialmente para nuestra cadena agroindustrial”, indicó la Sociedad Rural Argentina (SRA) en un comunicado difundido por la red social X.
En este sentido, remarcó que el mercado europeo representa el 15% del PBI mundial e importa, por fuera de la UE, más de US$ 200.000 millones en productos agroindustriales, convirtiéndolo en el tercer mayor demandante de alimentos.
“Valoramos el esfuerzo que han realizado todo este tiempo las autoridades gubernamentales de la Argentina, ya que luego de 25 años de negociaciones nos encontramos cada vez más cerca de la firma del acuerdo, que también representará enormes desafíos para el sector privado para fortalecer la presencia de nuestros productos en el mundo y esperamos que los Parlamentos de ambos bloques lo ratifiquen a la brevedad”, completó la entidad.
Un combo muy peligroso de súper cosechas en el mundo amenaza los precios del maíz de la campaña 2025/2026. Por un lado, Estados Unidos embocó 425 millones de toneladas, la cosecha más grande de la historia, con un crecimiento interanual que equivale a toda una producción argentina.
Ante esa realidad, los compradores están muy tranquilos, por lo que el mercado de Chicago fluctúa de 170 a 180 dólares por tonelada en las últimas semanas, sin recuperarse pese a que las exportaciones estadounidenses aumentaron 30% respecto del año pasado. Sebastián Olivero, responsable de Commodities de la corredora StoneX, estima que las cotizaciones seguirán lateralizando en valores débiles porque, a la megacosecha norteamericana, se le suma la gran producción brasileña, estimada en torno a los 135 millones de toneladas, un volumen similar al del ciclo anterior, con un saldo exportable de entre 42 y 43 millones de toneladas.
El combo maléfico se completa con la producción argentina, que parte de un aumento del área sembrada con maíz temprano y que podría llevar la cosecha a un volumen de 57-58 millones de toneladas, siempre que las condiciones climáticas acompañen. En suma: entre Estados Unidos, Brasil y la Argentina se pueden superar tranquilamente los 600 millones de toneladas de maíz.
A este panorama de abundancia, se le agregan las limitadas exportaciones argentinas de la campaña 2024/2025: 28 millones de toneladas frente a 37 millones de toneladas del ciclo previo, por la abrumadora competencia estadounidense. En síntesis: en el nivel mundial no se observan problemas relevantes de oferta de maíz en los principales países exportadores.
Por Jorge Castro.
La demanda china de carne vacuna es cada vez mayor, y constituye ya más de 30% del total del mercado doméstico de carnes, históricamente caracterizado por el predominio prácticamente absoluto de la producción porcina.
Este aumento del consumo de carne vacuna está directamente vinculado a la aparición en gran escala de la nueva clase media de 500 millones de personas con ingresos por más de U$S 45.000 anuales, cuyos hábitos alimenticios son cada vez más sofisticados, lo que implica una ingesta de carne vacuna de alta calidad.
Ante esta situación, las autoridades chinas han optado por alentar el desarrollo doméstico de esta ganadería.
Por eso han establecido una política proteccionista de cuotas y aranceles:
En el caso específico de la Argentina, el Ministerio de Comercio le ha impuesto un cupo de 511.000 toneladas, que debe crecer 2% anual, lo que implicaría disponer de un mercado de 532.000 toneladas en 2028; y todo esto con un arancel de sólo 12.5%.
Víctor Tonelli, uno de los mayores expertos en ganadería de la Argentina, señaló que en los últimos 5 años el mayor volumen exportado de carne vacuna ascendió a 574.000 toneladas en 2024, en tanto que alcanzó a sólo 545.000 toneladas en 2023, y se reduciría a poco más de 500.000 toneladas en 2025.
La transición hacia sistemas ganaderos regenerativos dejó de ser un concepto teórico para convertirse en un movimiento concreto en Córdoba y en la región centro-sur de Argentina.
La demanda global por créditos de carbono de calidad abrió una oportunidad inédita para los productores que decidan adoptar manejos más eficientes, aumentar la salud de los suelos y certificar esa mejora bajo estándares internacionales.
Ese proceso está siendo articulado en la región por Sinergia, el nodo que representa a las redes Ovis 21 y Ruuts en Córdoba.
Desde 2022, su coordinadora Analía Frandino acompaña a productores que buscan insertarse en un mercado que recién empieza a expandirse en Argentina.
En 2025, Ovis 21 y Ruuts junto a Native y la consultora Anthesis, lograron que sus dos programas de carbono—POA y Sara— fueran validados por Verra, la certificadora internacional más reconocida en el mercado voluntario de carbono. Y ese hito marcó el inicio de un cambio estructural para la ganadería argentina.
El programa POA, orientado principalmente a campos extensivos de la Patagonia y zonas áridas, trabaja bajo la metodología VM0026 de Verra.
El programa Sara, validado bajo la metodología VM0042, está diseñado para campos de la región central del país, donde está Córdoba.
Aquí, el productor primero implementa el nuevo manejo y, una vez que se verifica un secuestro neto de carbono, comienza a recibir pagos anuales según las toneladas efectivamente capturadas y certificadas.
La mosca del Mediterráneo volvió a encender las alertas en el macizo citrícola —el núcleo productivo donde se concentra la mayor parte de la citricultura del NEA y el Litoral— en el cierre de la campaña. En el sector estiman que, sobre la producción que queda en planta en esta etapa final del ciclo, el daño promedio en el conjunto del macizo se ubica hoy entre el 20% y el 30%, aunque hay lotes que ya registran pérdidas de hasta el 70% por daño directo en naranjas y mandarinas. El problema se repite en distintas zonas de Entre Ríos y Corrientes, justo cuando la cosecha entra en su tramo final. En ese contexto, advierten que “a esta altura del año el problema se nos escapa de las manos” y señalan que el impacto no se limita a la fruta que se pierde hoy, sino que también puede comprometer la próxima campaña
“Como todos los años, cuando llegamos a esta altura del verano los niveles de mosca empiezan a aumentar, pero este año los registros son muy altos”, explicó Marcos Dal Mazo, presidente de la Asociación de Citricultores de Villa del Rosario. Según detalló, la plaga ingresa de manera recurrente a la región, pero la combinación de clima, menor volumen de fruta y dificultades para aplicar controles favoreció su expansión.
El dirigente explicó que la hembra pica el fruto y deposita los huevos debajo de la cáscara. A partir de ahí, la fruta se pudre y cae al suelo. Las pérdidas por lote se ubican entre el 30% y el 60%, con casos donde el daño alcanza el 100%. En el conjunto del macizo citrícola, el impacto promedio ronda entre el 20% y el 30%.
A pesar de la enorme profesionalización que se dió en las últimas décadas en la producción agropecuaria, de las nuevas tecnologías que optimizan tareas y de las mejoras en la calidad de vida de los pobladores rurales, el campo sigue siendo ante todo una gran aventura, un estilo de vida que apasiona. Bien lo sabe Roque Cassini, quien conoció ese sentimiento brevemente cuando era un niño y varias décadas más tarde decidió volver a buscarlo junto a su mujer, Patricia, invirtiendo el fruto de su recorrido profesional en la compra de campos y genética bovina para la producción ganadera. Hoy, esa aventura se llama La Cassina y es una empresa agroganadera referente en genética bovina y producción mixta en el sudoeste bonaerense.
Abogado de formación, empresario de los medios en una etapa clave de su vida y, finalmente, productor agropecuario por elección, Cassini encontró junto a su esposa Patricia Alberto en el campo el espacio donde consolidar un proyecto familiar y productivo de largo plazo.
Criado en la ciudad de Buenos Aires, entre los barrios de Congreso y Belgrano, Cassini transitó su adolescencia en el Colegio Nacional Carlos Pellegrin y en 1972, antes de cumplir 22 años, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Rápidamente armó su propio estudio jurídico junto a un socio. Con el correr de los años, el estudio se especializó en concursos y quiebras, un rubro que, paradójicamente, creció al calor de las crisis económicas argentinas. “Por las malas políticas económicas hubo muchas quiebras y empezamos a crecer. Primero con las crisis de Martínez de Hoz y luego la de Menem”, recuerda el empresario en diálogo con Clarín Rural, y detalla que en su momento de mayor expansión el estudio llegó a contar con unos 50 abogados y más de 100 personas trabajando.