Ya en vísperas de un nuevo año mundialista, vale recordar que la mejor defensa es un buen ataque… Eso aplica también en la agricultura, y lo acaban de experimentar en San Luis, donde pasaron de un esquema defensivo habitual en los campos marginales, y pasaron al ataque agronómico. El resultado: un récord provincial de 8.100 kilos promedio en 60 hectáreas bajo riego.
“La clave de este rinde fue el manejo agronómico pensado como un sistema completo”, advierte Martín Ibarra, el responsable técnico del logro, en un campo puntano ubicado entre Cortaderas y el paraje de Santa Martina, de Cinco Marías, liderado por el productor Delfo Buchaillot.
Ibarra pondera que “no hubo una práctica aislada, ni una decisión mágica. Fue un sistema que funcionó de principio a fin, con agua disponible en los momentos críticos, tanto de lluvia como de riego por pivote central, un manejo nutricional acorde a un objetivo alto y cuidando a un cultivo que nunca entró en estrés”.
No tenían experiencia con trigos panaderos, sí con trigos candeales, y habían llegado hasta 5.500 kilos/ha. Era un buen resultado, pero no tanto como el alcanzado en esta campaña.
El salto cualitativo fue salir de los esquemas defensivos, y entre los datos técnicos se destaca la elección de semillas Alerce, una variedad de ciclo corto de GDM, tratada con fungicidas, insecticidas y bioestimulantes, para maximizar el número de espigas. La densidad de semillas fue de alrededor de 200 kilos por hectárea.
El sector lechero se apresta a cerrar un año productivamente “excelente”, en el cual no solo se logró recuperar todo el terreno perdido en 2024, sino que se consolidó un proceso de crecimiento en el volumen obtenido de leche, de la mano inmejorables condiciones climáticas en gran parte de las cuencas y un precio pagado a los productores que acompañó durante muchos meses del 2025, ubicándose por encima de la inflación y generando rentabilidad positiva en el grueso de los tambos.
Según los últimos datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), a noviembre la producción creció un 10,2% interanual y un 10,5% en el promedio diario alcanzando los 10.572 millones de litros.
Si bien este salto, que tuvo picos de más del 15% en el primer semestre, responde a una muy baja base comparativa, ya que 2024 fue desastroso para el sector, lo cierto es que, en términos estrictamente productivos, la recuperación fue total.
“Para que la producción de 2025 recupere las bajas de 2023 (-2,0%) y de 2024 (-6,5%), debería subir este año un 9,1%, respecto a 2024, cifra que se cumplió holgadamente en estos once meses, con lo cual la producción de 2025 superaría a la de 2022 y salvo la de 2015, sería la más alta de la serie histórica, alcanzando unos 11.600 millones de litros de leche”, indicó el informe del OCLA.
El precio de la carne aumentó el 8% el último mes y la Sociedad Rural Argentina (SRA) publicó un decálogo de razones para explicar que esa tendencia está apenas en sus inicios. A esos impulsos se sumarían en 2026 otros estímulos.
De un lado, una menor faena de animales, que limitaría la oferta, y del otro, un aumento de las exportaciones, que empujaría la demanda vía la cuadruplicación o hasta quintuplicación (a 100.000 toneladas anuales) de la cuota de carne argentina que ingresa a EEUU al arancel más bajo, núcleo de una reconfiguración exportadora en procura de mercados que paguen mejor que China, como Indonesia, Japón, Corea, Vietnam e incluso Dubái, en lo que sería ya, en términos de valor por tonelada, un destino top.
El aumento de los precios no es un fenómeno exclusivamente argentino, el mayor costo de la hacienda abarca a los principales productores mundiales de carne vacuna, como refleja el gráfico de abajo.
En la caída del stock vacuno jugó la sequía de los últimos años, que empujó una mayor faena de animales. Los altos niveles de faena y exportación impidieron en 2025 empezar una reconstitución del rodeo vacuno. Los buenos precios colocaron a muchos productores ante la disyuntiva de vender, porque los precios de la hacienda son muy buenos, o retener vientres, de modo de no achicar la “fábrica” de producción de carne de los próximos años.
Alrededor de dos años y medio y mucho trabajo en el medio pasó desde que en el país se comenzaron a analizar cambios en la legislación sobre los vinos sin alcohol hasta que el mercado vio los primeros ejemplares.
El cierre del 2025 llegó con la novedad del primer espumante con 0% en su graduación alcohólica, un producto que vino a robustecer la oferta en el segmento que ya contaba con algunas opciones de bajo alcohol o con los mínimos establecidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
Se trata de Nieto Senetiner 0% Brut, un producto desarrollado por Roberto González, líder de la enología de la bodega junto a Santiago Mayorga. Este espumante es el primero en las góndolas que se realiza siguiendo 100% el proceso tradicional del vino para luego pasar por una desalcoholización mediante tecnología.
“El desarrollo de este producto estuvo enfocado en aportar innovación dentro del mundo del vino, atendiendo a las nuevas tendencias que se observan en el mercado internacional. Buscamos acercarnos a un nuevo consumidor a través de una bebida que responde a esos cambios, un espumante sin alcohol”, comentó Roberto González.
Es que la categoría viene ganando peso en el mundo, con claras perspectivas de crecimiento en los próximos años.
Mientras la firma Los Grobo Agropecuaria continúa bajo el concurso de acreedores, en el mercado, sobre el cierre de 2025, no dejan pasar por alto un dato que se considera de relieve. Cuentan que el convenio con el grupo brasileño AMaggi para operar con los distintos granos “funcionó muy bien” durante este año y en esa línea habrá una renovada apuesta de cara a 2026.
Fuentes al tanto del entendimiento remarcaron que el grupo brasileño seguirá dando soporte para que la concursada continúe funcionando. Y agregaron que va a comprar granos como AMaggi como tal en las plantas de Los Grobo Agropecuaria. “El que va a comprar es AMaggi sobre las plantas de Los Grobo; en el convenio anterior era Los Grobo comprando y le vendía a AMaggi”.
El grupo brasileño es un gigante de los agronegocios en el vecino país. Opera 186.000 hectáreas, tiene una producción propia de 1,3 millones de toneladas de granos y una capacidad de almacenamiento de 3 millones de toneladas.
Además, entre otros puntos, cuenta con 94 MW de capacidad en pequeñas centrales hidroeléctricas y expandió su energía solar con 35 plantas fotovoltaicas. Logró el 100% de trazabilidad en su cadena de granos.
Finaliza un año completamente atípico desde el punto de vista climático. “El invierno presentó registros inéditos de precipitaciones, que provocaron inundaciones gravísimas, comportamiento que se prolongó durante la primera parte de la primavera, que resultó con temperaturas promedio inferiores a las normales. Simultáneamente, en el Pacífico ecuatorial comenzaron a registrarse condiciones térmicas compatibles con la instalación de un evento La Niña”, rememora el meteorólogo Leonardo de Benedictis.
Hasta el momento, este fenómeno oceánico se ha manifestado en la Argentina principalmente a través de temperaturas superiores a los valores normales, más que por una restricción severa de las precipitaciones. De Benedictis proyecta que estos elevados registros térmicos se mantendrán durante los meses de enero y febrero.
Por su parte, el consultor Eduardo Sierra sostiene que el evento actual no puede calificarse como una Niña severa. En consecuencia, durante el verano se esperan precipitaciones, pero de carácter localizado y disperso, irregulares, con un telón de fondo de temperaturas elevadas en gran parte del territorio de la República Argentina.
Según Sierra, se tratará de un “verano playero”, con lluvias acotadas desde fines de diciembre hasta fines de enero; ese sería el período más seco. Para el segundo mes del año, el consultor estima precipitaciones acumuladas de entre 50 y 75 milímetros en amplias zonas del país, inferiores a las necesidades estacionales de los cultivos. Asimismo, advierte que durante marzo y abril no se prevé una recuperación significativa de las lluvias.
EL CALAFATE, Santa Cruz.- ¿Cuál es la frontera agrícola del maíz hacia el sur del país? Esa es la pregunta que los expertos del INTA Santa Cruz buscan responder a partir de un ensayo que iniciaron en noviembre en cinco localidades de la provincia en el que evalúan once híbridos para determinar adaptación, rendimiento y potencial como alternativa productiva.
En esta latitud del planeta, que se caracteriza por los suelos áridos con fuertes vientos, hay una ventaja: la gran cantidad de horas de luz durante el verano -que es cuando transcurre el cultivo del maíz- permite más horas de fotosíntesis. A ello se suman pocas plagas y suelos con disponibilidad de agua en los valles.
Los ensayos buscan generar información local que aporte a la diversificación agrícola y al fortalecimiento de la ganadería mediante nuevas opciones forrajeras. Los resultados permitirán definir qué materiales se adaptan mejor a los ambientes patagónicos y hasta dónde se podrá estirar la frontera del maíz en el sur del país.
La Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz realiza los ensayos en Perito Moreno, Gobernador Gregores, Puerto Santa Cruz, Comandante Luis Piedrabuena y Río Gallegos donde apuntan a conocer el desarrollo y adaptación del cultivo, su comportamiento en distintos ambientes y la viabilidad para la producción.
“Hace unos años ya venimos probando cultivos pensando en apoyar a la ganadería; los forrajes naturales ya no alcanzan a cubrir la demanda y empezamos las pruebas en diferentes secciones e hicimos una evaluación con resultados que ya se han publicado”, detalló a LA NACION Santiago Toledo, coordinador de investigación del INTA Santa Cruz, que desde la estación con sede en Río Gallegos se vincula con las agencias del interior de la provincia.
Si el país va en camino de aumentar su producción de granos en los próximos años por la estabilización de las condiciones macroeconómicas se debería prestar más atención, desde ahora, a la cuestión de la infraestructura.
La primera señal la está dando la actual campaña de trigo que se encamina a un récord si se superan los 27 millones de toneladas, tal como proyectan las Bolsas de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Las terminales del Gran Rosario tuvieron un movimiento inusual el mes pasado con la carga del cereal de invierno.
Esta escena se puede repetir, o incluso ser más contundente, a partir de marzo próximo cuando ingrese la cosecha de maíz temprano del actual ciclo. Esto fue advertido por un informe de la BCR que señaló: “Con una proyección récord de 61 millones de toneladas para el maíz 25/26, la alta participación de siembras tempranas anticipa un flujo logístico inédito hacia marzo-abril, que podría llevar los ingresos a puerto a máximos históricos y condicionar precios y comercialización”.
El informe, elaborado por Matías Contardi, Franco Peninno y Emilce Terré, de la BCR, advierte que “teniendo en cuenta que el despacho de maíz a puerto se registraría mayormente en torno al mes de marzo/abril, justo cuando comienza a cosecharse la soja, y en el marco de una producción récord de trigo, el ingreso de camiones a puertos del Gran Rosario podría ser un 80% mayor al promedio de los últimos 10 años, y entre un 25% y un 30% más alto que el máximo anterior”.
Ya en la recta final, la cosecha récord de trigo es una de las grandes noticias del año. No solo por lo que significan en sí mismo los casi 28 millones de toneladas, sino por la perspectiva que se abre. Porque no fue solo la respuesta a un año excepcional desde el punto de vista climático. Lo fue, pero es fundamentalmente la respuesta a un nuevo paquete tecnológico que venía madurando. Genética, nutrición, control de enfermedades y malezas.
Y hablando de clima, hay que considerar que no todo fueron buenas noticias. Las heladas tardías castigaron muchos lotes en el sur del área triguera (Daireaux, Tandil, Azul, etc), donde los rindes cayeron a la mitad de lo que prometían. De no haber mediado este problema, estaríamos rondando los 30 millones, con un promedio nacional por encima de las 4 toneladas por hectárea. El doble que hace veinte años.
El mapa triguero tiene una enorme diversidad. Lo notable es que las buenas noticias abarcan no solo a la región pampeana, donde hubo muchísimos lotes por encima de los 80 quintales. Arrancamos en el NEA, donde el trigo se hace prácticamente como un cultivo de cobertura. En el norte de Santiago del Estero, por ejemplo, donde se abre paso la nueva agricultura basada fundamentalmente en los cultivos estivales (maíz, soja, girasol y algodón). Muchos lo habían abandonado, prefiriendo el centeno. La clave es mantener el suelo cubierto durante todo el año.
La entrada en vigencia de la trazabilidad electrónica individual obligatoria para todo el ganado argentino, prevista a partir del 1 de enero de 2026, marca un punto de inflexión para la cadena bovina y reabre un debate de fondo sobre costos, beneficios y objetivos reales del sistema. La medida, impulsada por Senasa, impacta de lleno en el primer eslabón productivo y obliga a los productores a incorporar una tecnología que, aunque no es nueva en el mundo, sí lo es en su carácter obligatorio y universal en la Argentina.
La Resolución Senasa 530/2025 dispone que el binomio compuesto por una tarjeta visual y un dispositivo de identificación electrónica —botón, bolo ruminal o transpondedor inyectable— será de uso obligatorio para bovinos, bubalinos y cérvidos
Desde el plano operativo, el productor ganadero de la cuenca del Salado Ignacio Iturriaga explicó en diálogo con Clarín Rural que la norma establece que todo ternero deberá estar identificado electrónicamente en su primer movimiento o al destete. Los animales destetados antes del 31 de diciembre de 2025 no tendrán inconvenientes y podrán seguir utilizando caravanas analógicas adquiridas con anterioridad, aunque desde el 1 de diciembre de este año ya no se permite la fabricación ni comercialización de ese tipo de identificadores.