Con USD 364 millones el día jueves, la liquidación de exportaciones del agro aprovechando la ventana de “retenciones cero” acumuló USD 6.103 millones desde el 23 de septiembre, día en el que empezaron a entrar los dólares de ventas externas del sector agroindustrial no sujetas a derechos de exportación
“Con estos números, la liquidación mensual de septiembre (USD 7.100 millones) estuvo 3,4 veces por encima del promedio histórico del mes”, dice un pasaje de un informe de la consultora LCG, que también precisó el acumulado anual para este mismo período del año y lo encontró “por encima de los años recientes, excepto por el año 2022, que contó con las primeras versiones del dólar soja”.
El gobierno, sin embargo, dejó escapar buena parte de esos dólares. Según los cálculos de la consultora, el Tesoro compró apenas USD 2.202 millones hasta el 30 de septiembre, menos del 40%, con rumores de venta fuerte en el día de ayer”.
Ahora el problema es el efecto que ese aluvión de liquidaciones y de dólares deja para el resto del año, en particular para noviembre y diciembre. Según los cálculos del informe, ese monto “puede rondar entre USD 300 y 1.000 millones por mes”.
A principios del presente siglo, un puñado de empresarios del vino se lanzaron a la siembra de vid en el extraño Gualtallary del Valle de Uco mendocino. Cultivaron los primeros viñedos en aquella altura, que oscila entre los 1.200 y los 1.600 metros sobre el nivel del mar.
Eran los tiempos en el que el concepto del terroir empezaba a trabajarse en la Argentina, una práctica mucho más común en otras zonas vitivinícolas del mundo, pero que en nuestro país aún no había tenido demasiado desarrollo.
La inquietud de estos bodegueros de punta requirió de la visión profesional de analistas de otros rubros, como fue el caso de la geología: había que determinar en qué suelos podía cultivarse una planta de la cual emergiera una fruta apta para vinos de calidad y con un camino comercial interesante. Eso requirió de mapeos de zonas, pero cada vez más específicas. No daba igual un lote que el otro, el de al lado.
En Gualtallary sucede ese fenómeno, donde la calicata de una parcela puede mostrar propiedades del suelo -ahora terroir- muy diferentes a la de una parcela distante a pocos metros. Esas nuevas características revalorizaron el trabajo de los ingenieros agrónomos en el planteo de una bodega; el resultado final del sabor en copa iba a tener mucho de aquel manejo agronómico a campo.
¿Qué importancia tiene el dato de aspirar a un rinde medio de 40 quintales por hectárea? En casi 18 años de seguimiento de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario nunca el trigo estuvo a punto de comenzar el periodo crítico con un piso semejante de expectativas.
Para ponerlo en números, a principios de la campaña destacábamos muy buenas reservas y que con un escenario a favor el trigo apuntaba a los 7 millones de toneladas. Este guarismo tenía en cuenta un rinde promedio de 43 qq/ha, y la base hoy ya estaría siendo de 40 qq/ha de no mediar ningún infortunio para el cultivo.
Actualmente, el 85% del trigo de la región núcleo se encuentra entre excelentes y muy buenas condiciones. Hay un 12% bueno y un 3% entre regular y malo. Al comparar con las campañas 2017/18 y la 2021/22 —las mejores de los últimos 16 años, con rindes de 44,6 y 47,3 qq/ha respectivamente— se observa que este año el cultivo llega en una situación más favorable.
En el 2017, apenas el 65% del área estaba en condición excelente a muy buena y el 10% se veía comprometido por excesos de agua. En 2021, el 80% del cultivo estaba excelente a muy bueno, pero la falta de lluvias reducía el potencial de rinde en un 2% del área.
La fertilización sigue siendo una deuda pendiente del sector agropecuario de Argentina, a pesar de las mejoras registradas en los últimos años. Los expertos calculan que, si se corrigiera el uso de fósforo, nitrógeno y azufre en los cultivos de trigo, maíz y soja, el país podría producir unos 40 millones de toneladas más de grano, lo que implicaría duplicar el nitrógeno, triplicar el fósforo y multiplicar por seis el azufre.
La diferencia con competidores internacionales es notable, ya que mientras países como Brasil y Estados Unidos mantienen un balance de fósforo positivo en sus suelos, el de Argentina es negativo. La falta de uso de tecnología adecuada provocó que la producción de grano de Argentina se haya estancado en los últimos años. Para revertir esta tendencia, se requiere que el productor adopte una "mirada más empresaria" y de mediano plazo, reconociendo que el fertilizante es un aliado fundamental que impacta directamente en el rendimiento por hectárea y, por lo tanto, en la rentabilidad económica. El suelo argentino está "llegando a un límite" y necesita ser ayudado con rotación, adecuado manejo y fertilización, advirtieron.
Roberto Rotondaro, presidente de la Asociación Civil Fertilizar, fue categórico al señalar que la falta de corrección en el manejo de nutrientes en los suelos no solo estancó la producción de granos, sino que mantiene una brecha que cuesta al país alrededor de 40 millones de toneladas de granos adicionales, un potencial que solo se podría alcanzar mediante un uso más eficiente y agresivo de la tecnología.
Con la tesis que la convirtió en doctora en Ciencias Biológicas, la investigadora Zoé Del Bel logró desde las ciencias básicas valiosos hallazgos que permitirán mejorar la producción de girasol, en el marco de un trabajo colaborativo entre la Universidad Nacional de Río Cuarto y el Instituto Experimental de Botánica (IEB) de la República Checa.
Apunta a achicar diferencia que hoy es de un 34 por ciento entre un rendimiento esperado y el real alcanzado, con sus consecuentes pérdidas económicas.
La dormición es un estado fisiológico donde la semilla, aun en condiciones ambientales favorables (temperatura, humedad, oxígeno), no germina, lo cual es un mecanismo natural. Pero, en el cultivo de girasol, la dormición de semillas representa un problema, ya que obstaculiza la optimización de la emergencia y el establecimiento de las plántulas, llevando a perdidas en el rendimiento.
La dormición limita la capacidad germinativa de las semillas de girasol, afecta la implantación del cultivo y su rendimiento, especialmente bajo condiciones ambientales adversas.
Por eso, comprender sus mecanismos es clave para mejorar la calidad de las semillas y reducir la brecha de productividad del girasol en Argentina.
La investigación hace un aporte original vinculado con la medición de los brasinoesteroides, una clase de fitohormonas que se producen de forma natural en las plantas y son cruciales para su crecimiento y su desarrollo. Las giberelinas (GAs) son hormonas vegetales naturales que regulan el crecimiento y el desarrollo de las plantas.
El Gobierno nacional anunció la eliminación transitoria de las retenciones a la exportación de granos y carnes, una medida que se mantendría hasta alcanzar los US$ 7.000 millones en ventas externas. El objetivo se cumplió en apenas tres días, según informó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que comunicó el regreso al esquema anterior: 26% para soja y 9,5% para trigo y maíz.
Desde Coninagro Santa Fe, su presidenta Laura Llopi, celebró inicialmente la quita de retenciones, al señalar que “esto permitió liquidar cereales y oleaginosas”. Sin embargo, advirtió que “la medida transitoria no alcanzó a derramar, sobre el primer eslabón de la cadena, el productor agropecuario. Esto provocó desazón y aflicción; el productor es el que más riesgos asume”, manifestó Llopi.
Para Llopi, la eliminación de retenciones “fue un parche coyuntural y no una política de fondo. Estamos convencidos de que debe ser una política de Estado permanente que brinde previsibilidad. No se pueden modificar las reglas de juego en medio del partido”, aseguró.
Y añadió: “Algunos productores se vieron beneficiados y otros no. También se habla del beneficio a los exportadores, y aquí somos cautos porque hay granos en poder de los productores, en los acopios y en la exportación; luego se analizará con números e información concreta”.
Por Ignacio Iriarte.
Los precios internacionales de la carne vacuna en los últimos meses han venido subiendo, acercándose cada vez más a los picos de valores del 2022, que parecían hasta hace poco irrepetibles.
El precio FOB promedio de los cuatro países del Mercosur, más Estados Unidos y Australia, países que en conjunto representan el 65% de las exportaciones mundiales de carne bovina, se ubica hoy en los U$S 6.500 por tonelada (peso producto). Ese valor representa 16% por encima de un año atrás, pero todavía bien por debajo de los U$S 7.460 alcanzados en abril del 2022.
El precio FOB promedio de los embarques de Brasil se ubica hoy en los U$S 5.700 por tonelada, un 27% más arriba que en igual mes del año pasado, pero también por debajo del pico de mediados del 2022, cuando llegó a los U$S 6.800 por tonelada.
Un producto representativo de las exportaciones brasileñas –especialmente a China– es el cuarto delantero de novillo en ocho cortes, que hace sólo catorce meses cotizaba a U$S 4.200 por tonelada y hoy se comercializa –después de alguna caída– en los U$S 5.500 por tonelada.
Más allá de ser el más importante en cuanto a volumen y facturación total, el negocio de la exportación de carne vacuna argentina a China se encuentra en un punto de inflexión. La operatoria está marcada por la reconfiguración geopolítica de las cadenas de suministro globales, la maduración de la demanda china hacia cortes de mayor valor y la expectativa de posibles restricciones arancelarias. Alejandra Conconi, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Argentino-China; María Schargrodsky, manager de agribusiness en Ochroma Group; y Sonia Lí, representante en el país de la empresa importadora China Meat Alliance (CMA), analizaron con La Voz la compleja dinámica que definirá el futuro de las ventas argentinas al principal destino de su carne.
Argentina es, sin duda, el segundo proveedor de carne vacuna de China, solo superado por Brasil. Aunque Uruguay puede ser a veces “un poquito más competitivo” en volumen, sostiene Lí, quien conoce de cerca la dinámica de los embarques nacionales al país asiático, viviendo allí desde hace 10 años.
Sin embargo, el escenario competitivo se ha tensado debido a factores externos:
Redireccionamiento brasileño: Las cuestiones geopolíticas, especialmente los aranceles que Estados Unidos impuso a Brasil (llegando a estar en 70% y hoy cerca del 50%), han provocado que la carne brasileña que iba a ese mercado se redireccione “naturalmente” hacia China.
“Producir en la Patagonia es un orgullo y un desafío", apuntó Francisco Pili, actual responsable de Esperanza SRL, una empresa agropecuaria que se consolidó en el Alto Valle de Río Negro. "Es una región única que nos inspira a trabajar con respeto por la naturaleza. Nuestra estrategia es clara: diversificar, agregar valor en origen y lograr que cada producto lleve la identidad patagónica”, agregó al objetivo de la firma.
El emprendimiento nació en los años noventa, cuando su padre, ingeniero civil y dueño de una empresa constructora, decidió dar un giro hacia el agro. Vendió una chacra heredada en Villa Regina y compró tierras cerca de General Roca, donde se instaló con un proyecto frutícola. Las primeras hectáreas se destinaron a manzanas y peras, siguiendo la tradición productiva de la región.
Formalmente, Esperanza SRL se constituyó en 1996. Al inicio era un pequeño/mediano productor con orientación exclusiva a la fruticultura. Entre 1998 y 2002 se plantaron los primeros viñedos, mientras Francisco estudiaba agronomía. “Durante los años en que mi papá dirigió la empresa y mientras yo estudiaba, manteníamos una unidad productiva pequeña dedicada a la fruticultura y a los viñedos. Cuando terminé mis estudios e ingresé al negocio familiar, decidimos enfocarnos más en la agricultura”, recordó.
El Alto Valle de Río Negro es una de las zonas más emblemáticas del mapa productivo argentino. Fue un polo frutícola de exportación de peras y manzanas.
El resultado del flash de la eliminación transitoria de las retenciones fue extraordinario para el Gobierno, que logró que los exportadores liquidaran 7 mil millones de dólares en los primeros tres días de la semana anterior. Con esta medida logró superar la crisis originada en la debacle electoral en la provincia de Buenos Aires, recuperando “momentum” político en instancias decisivas.
También resultaron favorecidos los productores, que percibieron una parte sustancial del beneficio, ya que los exportadores tuvieron que salir a cubrir la mercadería comprometida en las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior. Esto dio rápidamente por tierra con las especulaciones de muchos de afuera y de adentro del sector, que se habían apresurado a instalar la idea de contubernios varios y prebendas de distinta naturaleza. La realidad es que los precios de las distintas especies estuvieron, (Ver página 2) desde que se conoció el decreto, por encima de los que reciben los productores de los países vecinos, donde no rigen los derechos de exportación. Todo este debate hizo mucho daño. Lo bueno es que volvió cierta calma. Y llegará la solución definitiva cuando se termine en forma definitiva con las obscenas retenciones.
Pero aquí hay un asunto muy delicado. El gobierno norteamericano, presionado por los farmers, le avisó a la Argentina que el apoyo financiero de 20 mil millones de dólares (la otra pata de la solución de la crisis), no es para que se extienda el “tax holiday” para los commodities argentinos. Más que una sugerencia, es un peligroso antecedente que amerita una respuesta.