Por Delfo Buchaillot. Hay milagros que no consisten en crecer. Consisten, simplemente, en seguir vivo. Si existe un “milagro del chacarero argentino”, no es cuánto produce ni cuánta tecnología incorporó. El verdadero milagro es que todavía esté ahí. Que después de más de dos décadas de retenciones, brechas cambiarias, crisis, falta de crédito, presión tributaria e infraestructura deteriorada, siga sembrando, invirtiendo y generando dólares para su país. La tecnología, la siembra directa, el contratismo, la escala, la genética y la agricultura de precisión no fueron el milagro. Fueron las herramientas que necesitó para sobrevivir. La magnitud del esfuerzo ayuda a…