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Casi todos coinciden en que hasta que asumió la presidencia Javier Milei, la elevada inflación licuaba costos e ineficiencias, y como habías tasas de interés negativas las empresas recurrían al endeudamiento para apalancarse. De ese modo, el negocio había dejado de ser productivo para pasar a ser financiero. Muchos hicieron importantes diferencias económicas en ese contexto.

Como dijo el economista Salvador Distéfano, ahora “cambió la música, y hay que cambiar el paso”.

Siguiendo esa línea, el consultor Diego Palomeque, durante el último Congreso de Agroeducación en Rosario explicó qué alternativas financieras tienen ahora las empresas agropecuarias a mano.

“Para el productor agrícola que genera divisas, el financiamiento debe ser en dólares. Esto se debe a que el negocio debe alinearse nuevamente con su moneda funcional: si la facturación es en dólares la deuda también debe tomarse en la misma moneda. Los pesos no son opción ya que las tasas nominales viajan bastante por arriba de la devaluación proyectada en el mercado de futuros”, explicó.

A pesar de que el sistema financiero argentino posee una alta disponibilidad de dólares, muchos de estos depósitos no están siendo colocados en préstamos a los sectores productivos porque las carteras de crédito de los bancos tienen una mora significativa contra promedios históricos, y eso pone a los bancos selectivos al momento de definir a quien financian y a quien no. En este contexto, el analista recomendó a los productores que se adapten a esta nueva realidad, reconsiderando sus estructuras de financiamiento y evitando endeudarse en pesos, ya que esto podría resultar en un costo elevado y desorbitrado en comparación con la rentabilidad del negocio.

La campaña 2024/25 de arveja no dará como resultado una buena cosecha. Los rindes son muy variables y las principales causas de ese comportamiento fueron los excesos de lluvias y los ataques fúngicos que, combinados, provocaron pérdidas totales de plantas en los bajos o desarrollo débil en los sectores que sufrieron encharcamientos prolongados. La arveja es un cultivo de invierno que se siembra para diversificar la cosecha fina e incrementar ingresos, pero en esta campaña este propósito no se cumplió. Como producto de exportación, China es el primer cliente de este producto.

“En los lotes implantados con arveja en la campaña 2024/25 se puede observar un gradiente de situaciones: en las lomas, las abundantes lluvias permitirán alcanzar rendimientos de tendencia; mientras que en las zonas bajas se registraron pérdidas totales por excesos hídricos. Entre ambos extremos, se presentan situaciones intermedias caracterizadas por un desarrollo muy deficiente de las plantas”, distingue Martín Schmid, productor de O’Brien, en el partido de Bragado.

“La arveja es un cultivo particularmente sensible al exceso de agua y, en condiciones normales, completa su ciclo con buenos rendimientos con precipitaciones del orden de 300 a 350 milímetros. Sin embargo, en varias zonas, especialmente en la núcleo, se acumularon alrededor de 200 milímetros por mes durante el invierno y la primavera, lo que desencadenó una debacle productiva en muchas empresas”, afirma Adrián Poletti, titular de la consultora homónima.

Luego de una desregulación implementada desde el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que derogó más de 900 normas y redefinió su rol, la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) envió una carta al ministro de Economía, Luis Caputo, para advertir sobre el impacto de los cambios. En el documento, acompañado por ministros de Producción de las provincias vitivinícolas y por cámaras del sector, se pidió preservar los instrumentos de trazabilidad que aseguran calidad, transparencia y derechos de propiedad en toda la cadena.

Según explicaron, el pedido se formalizó tras los cambios establecidos por la resolución INV 37/2025, que modificó el digesto normativo, redujo controles intermedios y flexibilizó certificaciones históricas. Señalaron que estas reformas alcanzan herramientas centrales del esquema de control y registro del sector.

En la carta, los firmantes indicaron que acompañan las reformas dirigidas a “la eficacia, desburocratización, simplificación y agilización en el control y fiscalización de la vitivinicultura, siempre que garanticen a los consumidores la calidad, genuinidad y aptitud para el consumo de los productos vitivinícolas y se respeten los derechos de propiedad de quienes participan en la cadena de valor”.

La producción bubalina avanza como una propuesta alternativa que promete ganar protagonismo en la ganadería de la tierra colorada. A principios de este año se conformó la Asociación de Criadores de Búfalos de Misiones, que es presidida por el productor e ingeniero agrónomo Fernando Tejedor. “La población de búfalos crece año a año. Cada vez más productores se suman a esta actividad y quienes ya estaban involucrados han incrementado sus rodeos”, afirma Tejedor en diálogo con Bichos de Campo.

Actualmente, desde la Asociación cuentan unos sesenta productores dedicados a la cría de búfalos y cuya cifra consideran puede ascender a más de noventa, con diferentes volúmenes de rodeos bubalinos. Las condiciones naturales marcadas por el clima subtropical y las pasturas de gran volumen resultan ideales para esta especie que aprovecha forrajes de alta fibra para producir carne y leche de manera más eficiente.

A diferencia de las razas bovinas, el búfalo se caracteriza por ser un animal rústico con alta resistencia a parásitos externos como la garrapata y problemas de ombligo en el nacimiento de los bucerros. Ambas características, reducen el uso de productos veterinarios, permitiendo una producción más competitiva y adaptada a la región.

Además, Tejedor explica que se trata de animales longevos ya que pueden producir durante 20 a 25 años y con una elevada tasa reproductiva. Esa combinación facilita el crecimiento de los rodeos y refuerza el potencial de la actividad en la provincia. Gracias a su capacidad para consumir forrajes fibrosos, como el pasto elefante, los búfalos transforman los recursos locales en productos de alto valor alimenticio, consolidando y ampliando su presencia en la escena ganadera local.

Buena parte de la sostenibilidad del negocio de la soja en Brasil se estructura en base a una política pública diseñada para agregar valor en origen y promover la autosuficiencia energética.

La oficina del USDA en Brasil pronostica que la superficie sembrada con soja para la campaña 2025/2026 en ese país aumentará un 3% en comparación con el ciclo anterior para alcanzar 49,1 millones de hectáreas. Se espera que la mayor parte de esta expansión se produzca en los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Rio Grande do Sul, Paraná y la región de Matopiba, integrada por Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía.

Entre los factores que explican el aumento del área se encuentran la suspensión de la denominada “moratoria de la soja” y la firmeza de precios promovida por el notable crecimiento de la demanda china en el marco de las complejas negociaciones comerciales que la nación asiática mantiene con EE.UU.

En lo que respecta al pronóstico de cosecha de soja 2025/2026, el USDA prevé una cifra de 177 millones de toneladas, la cual está en línea con las previsiones del organismo oficial brasileño Conab.

Un factor central en la dinámica del negocio de soja brasileña es el aumento del mandato obligatorio de uso de biodiésel al 15% (B15) implementado este año por el gobierno nacional. Posiblemente en marzo de 2026 se introduzca el B16.

La producción frutihortícola de Mendoza está transitando por estos días una de sus etapas más intensas.

Con la llegada del calor y con las vistas al verano, los frutos de carozo se transforman en los protagonistas indiscutidos de la temporada.

Y aunque la uva y su vendimia son las vedettes de la provincia, otros cultivos como la ciruela también se han ganado su lugar dentro de la matriz agro mendocina.

Si bien la producción en fresco de esta fruta se concentra en la región patagónica, Mendoza, principalmente el Sur, es uno de los bastiones nacionales de la ciruela industria.

En total, la provincia produce un promedio de 25.000 toneladas secas, es decir, que ya pasó el proceso de deshidratación, con una alta volatilidad en los últimos 10 años con un volumen que va entre las 15.000 toneladas secas a 40.000.

Con la variedad D’Agen, “una ciruela chiquita conocida en fresco como gotita de miel, muy dulce y rica en fibra” como la principal variedad producida, la cosecha está estipulada para febrero, pero, a esta altura del año, ya es posible realizar algún tipo de estimación en cuanto a calidad y cantidad.

El último Día del Inversor organizado por ADBlick, tuvo convocatoria récord y contó con la participación de los referentes de las principales unidades de negocio -ganadería, granos y olivos- de la compañía.

El tono del encuentro se lo dio su CEO, José Demicheli, quien señaló que la expectativa para el año próximo es que “la economía real vuelva a ser protagonista”, y que eso genere oportunidades para todo el sector productivo.

Según expresó Ana Callero, directora de inversiones y comunicación de la firma, este encuentro reflejó el interés por seguir invirtiendo en el sector que ya está mostrando señales de reactivación para el 2026.

Los referentes del sector ganadero y miembros del board asesor de ADBlick Ganadería, Víctor Tonelli y Fernando Canosa, analizaron en conjunto los efectos que podrán esperarse del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos y lo que hay que hacer para capturar esas oportunidades en un contexto internacional de alta demanda y condiciones favorables para la actividad.

Aunque aún no se conocen los detalles de ese compromiso anunciado días atrás por ambos países, se espera que la cuota de exportación de carne bovina libre de aranceles al menos se cuadruplique, de 20.000 a 80.000 toneladas.

Aún siquiera comenzó oficialmente la campaña de trigo 2025/2026 y, aun así, las toneladas que ya se levantaron vienen rompiendo la lógica del comercio internacional del cereal. En base a los datos preliminares de la agencia marítima NABSA, durante noviembre se embarcarían 1,2 millones de toneladas de trigo, dos veces y media el volumen del año pasado a esta altura.

Las cosechadoras ya habrían abordado el 33% de la superficie objetivo a nivel nacional, y las abultadas toneladas que bajaron hacia los puertos nutrieron de oferta al mercado exportador, haciendo a la competitividad del precio FOB el caballito de batalla para marcar un récord de exportación incluso antes que comience la campaña.

Sin embargo, a tan auspiciosas cifras cabe agregar un “pero”. Debe señalarse que, en este contexto de grandes rindes, opera una menor presencia de contenido proteico en el cereal cosechado. Tal es así que en la semana pasada se registraron las primeras anotaciones con valores de 10,5%.

Este factor viene a influir de forma negativa en el precio pagado por tonelada por los compradores internacionales. En medio de la trama de cotizaciones que no convencían del todo a los productores, el hecho viene a poner un tope a los márgenes por un balance entre precio percibido y grandes volúmenes.

La historia de Javier Picco dentro de la ganadería argentina tiene un componente personal que atraviesa generaciones. Picco es ingeniero naval y lidera un grupo económico dedicado a la actividad naval, ferroviaria y tecnológica, pero desde hace casi treinta años sostiene un proyecto que se convirtió en su espacio de pertenencia: la ganadería. Lo hace junto con su esposa, María Griselda Diaz, y sus hijas, Lucrecia y Mia, en un modelo familiar que, con el paso del tiempo, creció en volumen, diversificó razas y se convirtió en un referente para distintas zonas del país.

El proyecto agropecuario comenzó en 1997, cuando la familia adquirió su primer campo en la zona de Bordenave-Darregueira, en el partido de Puan. Con los años se sumaron nuevos establecimientos en esa localidad como en Cañuelas, una ciudad que conocía bien por ser oriunda y tener parte de la familia viviendo allí.

Esa expansión territorial fue acompañada por una visión clara: construir una actividad productiva sostenible, con fuerte base genética y con una identidad propia. Para organizar la operación crearon Actividad Agropecuaria Pampeana S.A., desde donde hoy manejan todo el negocio ganadero bajo la marca Cabaña La Trinidad.

El vínculo que tenían con parte de su familia influyó en la decisión de invertir en el campo. “Mi mujer es hija de un matarife y carnicero; yo siempre estuve cerca de la actividad agropecuaria. Íbamos a cazar con amigos que tenían campo. De a poco nos empezó a entusiasmar la idea de participar, y así arrancamos hace tres décadas”, recordó en diálogo con Clarín Rural.

El primer paso fue la Angus, la principal raza que predomina en los campos argentinos. En La Trinidad producen alrededor de 100 toros Angus por año, que comercializan en distintos puntos del país.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires modificó el jueves su estimación de la cosecha de trigo. Ahora la pronostica en 25,5 millones de toneladas, 1,5 millones más que en el cálculo anterior, que data del mes pasado. Es un récord histórico. Una gran noticia, tanto para el sector como para el conjunto de la economía.

Ya se cosechó un 35%, y ahora el meridiano de la recolección está en plena zona núcleo –el eje Marcos Juárez-Pergamino—que no es la de máximo potencial, pero sorprende el nivel de los rendimientos. Hemos estado en lotes que promediaron más de 7.000 kg, como los de la familia Testa en Ocampo o lotes de Espartina cerca de Colón. Y veníamos ya desde octubre viendo rindes inéditos en el norte de Santiago del Estero.

Según la misma Bolsa, el rinde promedio llegará a los 35 quintales por hectárea. Es para sacar pecho: por primera vez supera al de los Estados Unidos, que exhibe una media de 32 quintales. Pero conviene ser objetivos: el trigo no es precisamente donde se destaca la agricultura norteamericana, con ventajas competitivas mucho más desarrolladas para maíz y soja. En este caso, lo que interesa es la tendencia: primero, acortamos la brecha, y ahora los estamos superando.

Sin embargo, lo que realmente impacta es la brecha entre los de punta y el promedio. Y esto se va a agrandar a medida que la cosecha avance hacia el sur, donde se verán muchos lotes de cerca o por encima de los 100 quintales por hectárea. Siempre y cuando el daño de las heladas tardías (las que castigaron al sur de la ruta 5 la primera semana de octubre) haya sido acotado.

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