La baja de derechos de exportación anunciada por Javier Milei en la Exposición Rural, pero sobre todo la mejora del valor del dólar de las últimas semanas, les devolvieron competitividad a las exportaciones de carne vacuna.
Durante varios meses el “dólar carne”, que surge de quitar las retenciones (estaban en 6,75% y se redujeron a 5%) al valor mayorista de la divisa estadounidense, se ubicó en el piso de la banda e incluso en algún momento estuvo debajo de los 1.000 pesos.
En las últimas semanas la situación se modificó notablemente. El dólar carne ronda ahora los 1.250 pesos, y así su valor mejoró al menos 20%, lo que significa una mejora significativa en las condiciones cambiarias para la exportación de carne vacuna.
Las exportaciones de carne vacuna se vienen recuperando luego de un muy mal arranque a inicios de año. En julio, según Senasa, los embarques habrían llegado a cerca de 80.000 toneladas y se esperan volúmenes altos en los meses próximos por la mayor demanda de China y de los Estados Unidos, así como debido a la mejora en la competitividad cambiaria.
Paraguay ya dispone, al igual que la Argentina con el Visec, de un sistema de identificación y trazabilidad de soja y sus derivados para poder cumplir con la normativa 1115 de la Unión Europea.
El sistema SISE-EU –tal es su denominación– es privado y voluntario y fue desarrollado por la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), la Unión de Gremio de la Producción (UGP), la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) y la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod).
El Sistema de Identificación de la Soja para Exportación a la Unión Europea (SISE-UE) es voluntario para el productor de soja paraguayo, pero se trata de un trámite obligatorio para aquellos que quieran vender soja destinada a la Unión Europea.
Datos de Capeco correspondientes al año 2024 muestran que el 29% de la harina de soja elaborada en Paraguay se destinó a la UE-27, al tiempo que el 84% de las exportaciones de poroto se enviaron a la Argentina, donde este país, en el marco de un régimen de admisión temporaria, procesa el grano para exportar harina y aceite de soja; gran parte de la harina de soja se destina a la UE-27.
Como quien se quema con leche, la producción de cultivos de servicio recién ahora está regresando a los niveles normales. Y es que, tras 2 campañas azotadas por la sequía, en 2022 y 2023, muchos productores habían desistido de sembrar centeno, carinata, rábano y otras gramíneas y leguminosas.
“Tuvimos un año de nuevo más o menos normal”, observó el coordinador de la Red de Cultivos de Servicio de Aapresid Gervasio Piñeiro, que, durante la primera jornada del congreso, presentó los resultados recabados en la campaña 2024/25.
Sí, fue normal en términos de producción de biomasa y de disponibilidad de agua, pero no hubo resultados positivos en la siembra “al voleo”, una técnica que hace tiempo se impulsa con aviones, drones o altina, pero que en el caso de los cultivos de servicio no ha dado buenos rendimientos.
En realidad, más que por una cuestión de costos y tiempos, el interés por aplicar esta técnica está en que puede permitir empezar con los cultivos de servicio algunas semanas antes que, con siembra directa, incluso previo a la cosecha de la campaña gruesa. En el caso de la soja, asegura Piñeiro, el ciclo puede iniciar 3 semanas antes, y en el caso del maíz, hasta 4.
Luego de que el Gobierno anunciara esta semana la eliminación de retenciones a productos del sector minero, referentes del agro, tanto desde la producción como desde el empresariado, reclamaron que se tome la misma medida para el campo, con una quita total de impuestos.
Semanas atrás en la inauguración de la Exposición La Rural, el presidente Javier Milei celebró la baja permanente de retenciones, aunque no se eliminaron los impuestos. Por ejemplo, la soja mantiene una tasa de entre el 33% y el 26%.
De esta manera, y a partir de la medida adoptada para la minería, actores del mercado agrícola volvieron a la carga por la eliminación de los derechos de exportación para los productos del sector, al percibir un trato desigual.
El exgobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, sostuvo que el campo es el sector “más castigado de la Argentina” y que “las retenciones a las exportaciones agropecuarias son un verdadero robo al complejo agroalimentario y al interior productivo argentino”.
Argentina se posicionó en la última campaña como el máximo exportador de maní del mundo en términos de volumen, al sumar ventas al exterior por unos USD 1.190 millones. Se trata del valor más alto para el periodo 2002-2024 y resulta 12% mayor que en 2023.
Los datos surgen de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI) e indican que el volumen exportado por el país representó el 23% del total de las ventas mundiales, superando a India (histórico líder en el rubro), China, Estados Unidos y Brasil.
En la última década, además, el valor de las exportaciones argentinas de maní aumentó 80%, a la vez que las ventas totales crecieron en torno al 18%. De este modo, las operaciones al exterior del complejo superaron, por ejemplo, al siderúrgico, vitivinícola, frutícola y de aluminio.
Del total de las exportaciones argentinas de maní al mundo, el 80,1% (USD 955 millones) se ubicó dentro del rubro “Maní crudo sin cáscara”, que incluye las variantes “maní con piel” y “maní blancheado”; un 12,2% (USD 145,5 millones) a “Preparaciones de maní”, que contempla “maní tostado” y “manteca de maní”; un 7% (USD 83,7 millones) a “Aceite de maní”; y un 0,7% (USD 8,6 millones) a “Subproductos de la extracción del aceite”.
El panorama del comercio internacional ha sido definitivamente reconfigurado. Es que, después de meses de postergación, en la última semana entraron oficialmente en vigencia los nuevos aranceles universales impuestos de manera unilateral por Estados Unidos que van del 10% al 50% y que cambian las condiciones para más de uno.
En el caso de Argentina, pese a las negociaciones que estaban manteniendo representantes de ambas administraciones, hasta la fecha límite del 6 de agosto no fue anunciado ningún tipo de acuerdo bilateral y los productos de nuestro país deberán pagar un 10% más de lo que venían haciendo para ingresar al mercado norteamericano.
En el caso de Mendoza, pese a las expectativas que tenían en algunos sectores por lograr ser incluidos en la selecta lista de arancel cero, algunos de sus principales productos se verán afectados por esta medida -aunque de manera moderada- y, en algunos casos más extremos, hay empresas que reconocen que no descartan analizar la posibilidad de trasladar sus plantas en caso de condiciones demasiado desfavorables respecto a competidores directos de la región como Chile.
Cada vez más productores argentinos incorporan bioinsumos a sus esquemas productivos. Aunque todavía representan una porción menor del mercado, estas tecnologías crecen a tasas muy superiores a las de los productos de síntesis química. Sin embargo, este avance se enfrenta a algunas dificultades como falta de información, necesidad de capacitación y la dificultad de evaluar sus efectos en el corto plazo.
“La sensación que tenemos es que estamos en el lugar adecuado, con la temática adecuada, en el sector adecuado”, expresó Federico Landgraf, director ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), en el Congreso Aapresid 2025. La entidad, tradicionalmente con empresas vinculadas a la síntesis química, está liderando un giro estratégico para impulsar los bioinsumos como tecnologías complementarias. “No los vemos como competencia, sino como complementarios de la síntesis química. Y esa complementariedad se da en un muy buen espacio de interacción entre ambos enfoques”, afirmó.
Según detalló, el mercado global de productos de síntesis química crece a un ritmo del 5% anual, mientras que el de bioinsumos avanza al 14%. En la Argentina representan hoy el 4% del mercado de fitosanitarios, con un monto estimado de 124 millones de dólares y una cobertura de 18,6 millones de hectáreas. El segmento más desarrollado es el de tratamiento de semillas —especialmente con Bradyrhizobium—, con casi la mitad del mercado.
La muestra ruralista más grande del interior del país se presentó anoche en el predio de la Sociedad Rural de Río Cuarto y tendrá lugar entre el 10 y el 14 de septiembre, en un predio que desde hace meses está completamente vendido para esas 5 jornadas.
Con la novedad del regreso de la granja, luego de la restricción impuesta los últimos años por los organismos de sanidad a partir de casos de gripe aviar detectada en el país, las principales razas bovinas, ovinas y porcinas, la muestra contará también con lo último en tecnología para el agro y una agenda de charlas y capacitaciones desde el primer día.
“Es un año muy particular para la muestra porque se realiza en el marco de los 90 años de la institución que a su vez suman 91 exposiciones de manera ininterrumpida. Esto habla del compromiso de la entidad, sus dirigentes a lo largo de la historia”, destacó el presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Heraldo Moyetta, en la presentación.
Y agregó: “Es una muestra que es cada vez más importante y consideramos que en su rubro es la más grande del país porque engloba lo ganadero, industrial y comercial, a lo que sumamos el gran desarrollo gastronómico y artístico con espectáculos durante los 5 días en el escenario. Además, es la comunión entre la ciudad y el campo, unidos en un mismo lugar y mostrando el enorme potencial de esta región y de todo el país”, explicó el directivo ruralista.
En un año marcado por la caída generalizada en las cotizaciones de los principales commodities agro, el complejo girasol viene siendo en parte la gran excepción. En lo que va del 2025, el precio medio por el aceite es un 25% más alto que el año pasado, superando siempre los USD 1.000/t, el nivel más alto desde el 2022.
En una conjunción de hechos favorables para Argentina, la excelente cosecha local 2024/25 (que se estima en 4,7 Mt) se está encontrando con un mercado internacional relativamente desabastecido, debido fundamentalmente a la merma productiva en los campos ucranianos. Parte de esa demanda ha volcado sus compras en Argentina, no solo potenciando los precios de exportación, sino también los volúmenes embarcados.
Hasta julio inclusive, las exportaciones de aceite de girasol alcanzan las 900 mil toneladas, máximos desde el año 2006. Si contabilizamos al complejo en su conjunto, teniendo en cuenta además los embarques de pellet y semilla, las exportaciones del complejo girasol se encuentran en 1,75 Mt, el nivel más alto en 23 años.
Gracias a la virtuosa combinación entre precios más elevados y volúmenes en máximos, el valor de las exportaciones en lo que va del 2025 se estima un 35% más alto que el año pasado a esta altura.
Por Ignacio Iriarte.
Según un informe del INTA Cuenca del Salado, el porcentaje de preñez al tacto encontrado este último otoño fue del 88,2%, unos 1,4 puntos porcentuales por arriba del año 2024 y 1,6 puntos porcentuales por encima del promedio de los años 2018-2024.
La encuesta se realizó en 21 partidos, participando 52 veterinarios y reflejando el diagnóstico de preñez de 250.600 vientres, el 9,5% de las vacas de la cuenca. El mínimo de preñez de la serie se dio en 2023, como reflejo de la seca, con un 82,4%, y el máximo en el 2022, con un 88,4%.
El informe del INTA destaca que el número de terneros al 31 de diciembre del 2024 en la Cuenca del Salado, según datos de la Secretaría de Agricultura, habría mejorado con respecto al registro de fines del 2023, pero sería inferior todavía al de los años 2002, 2018 y 2019.
El buen estado que tenían, en general, los campos en la primavera 2024 y el buen estado corporal de los vientres explica la mejora en el índice de preñez informado en el otoño 2025.
El destete 2025 (parición 2024) de la Cuenca del Salado, según este informe, se habría beneficiado por una merma de sólo el 7,6% de las partidas preñez-destete, que en el promedio de la serie 2018-2024 fue del 11,2%.
El destete 2026, a nivel nacional, aumentaría marginalmente con respecto a los 14,5 millones de terneros logrados en 2025.